miércoles, 2 de marzo de 2011

Ponte da Boga, carácter extremo





Los vinos de esta bodega son los protagonistas de la cata que hicimos hace unos días en el (eno)garaje, y Dominique Roujou, su enólogo, el encargado de presentarnos no sólo los vinos sino también la bodega y su "extremo" entorno. Después de una más que interesante introducción para ponernos un poco en materia, empezaron a desfilar los vinos. Dos tintos dieron el pistoletazo de salida, Ponte da Boga Mencía 2008 y 2009, crianza en tanque de acero durante 5 a 10 meses. El primero muestra una capa media-baja, nariz algo mineral, notas vegetales y un paso en boca quizá algo marcado por la acidez, nada que ver con el 2009, color picota vivo y brillante, de capa media, nariz afrutada y golosa, sotobosque, floral (violetas) y balsámico, afrutado y envolvente en boca. Personalmente me quedo con la frescura del 2009.

Seguimos con tres añadas consecutivas, Capricho de Mencía 2007, Alaïs 2008 y Alaïs 2009, son las 3 primeras añadas de una Mencía procedente de una sola parcela, Costa de Alaïs. Estos vinos tienen una crianza de 10 meses en barricas y depósitos de acero. En nariz, el primero, ya nos muestra de inicio su paso por barrica, notas avainilladas, lácticos y fondos tostados, bien arropado todo por las notas varietales. Pasamos a la segunda añada, 2008, precioso color picota, nariz aún algo cerrada, aparecen aromas de reducción...Vuelvo en un rato a ésta copa y empieza, tímidamente, a mostrar aromas a fruta negra (moras), bolleria y dejes minerales de fondo. Paso en boca afrutado, intenso, largo y una buena acidez, un vino todavía jóven, con más años de botella seguro puede llegar a mostrar su caracter y expresividad, uno de los grandes de la noche, sin duda.
Por último, el 2009, madre mia que cambio, nariz muy intensa, golosa, chorro de grosella que invede mis narinas, paso en boca afrutado, envolvente, fresco y con un postgusto más bien corto. Igual que Alaïs 2008, éste 2009 debería probarse de nuevo de aquí a 5 añitos más o menos, tremendos!

Pasamos a la primera añada de un vino muy especial, Bancales Olvidados Mencía 2009, dedicado a todos aquellos viticultores de la zona por el gran trabajo que están haciendo para mantener y recuperar esas variedades casi perdidas y dejas en el olvido y que sin duda tienen un gran potencial para la elaboración de estos vinos. Lleva una crianza de 10 meses en barricas y depósitos de acero. Ésta Mencía nos llena la copa con un bonito color picota de capa media, brillante, nariz golosa como sus antecesores de la misma añada, notas balsámicas, mineral, y una muy interesante evolución en copa (fue una de las copas que dejé para el final de la cata), afrutado y estructurado en boca. De nuevo nos encontramos delante de una añada espectacular, ésta 2009 rompe la pana.

Entramos ahora con dos vinos de la variedad Merenzao, el primero Capricho de Merenzao 2007, monovarietal de ésta variedad desconocida para mi hasta el día de hoy. El segundo, Capricho de Merenzao 2009, compuesto por un coupage de 85% Merenzao, 5%Sousón, 5%Brancellao, 5%Mencía. La Merenzao es una variedad con una alta capacidad reductiva, y prueba de ello éste 2007, los aromas a reducción toman la iniciativa (conjunto de aromas entre sardinas, hierro y sangre). Después de airearlo un rato, empiezan a asomar aires afrutados, confituras, licor de cereza (Kirsch), regaliz, paso largo, buena acidez y fondos afrutados, un vino muy peculiar. De éste Merenzao también me dejé una copa para el final, y su evolción fue brutal, ha pasado de un vino completamente cerrado a una nariz amable, franca y de una elegancia que me dejó alucinado, ¡qué descubrimiento! El 2009, sigue bastante las pautas de sus antecesores en lo que confiere a la añada, afrutado, amplio en boca y con caracter.

Para terminar, tres blancos, Godello 2008, crianza en depósitos de acero durante 5 meses sobre lías: Notas tropicales, fondos a levaduras, buena acidez, fresco y cítrico.
Blanco de blancos 2009, 89%Godello, 11%Albariño, crianza en depósitos de acero durante 5 meses sobre lías: Nariz muy fresca, césped recién cortado, afrutado y notas cítricas de fondo.
Capricho de Godello 2008 Magnum, un vino único, después de esta cosecha se arrancaron los viñedos, difícil hacerse con una botella de estas, quedan contadísimas...En nariz predominan las notas de la crianza, le queda tiempo en botella para poder apreciarlo como es debido, no se si tendremos la suerte de poderlo probar más adelante.

Toda una experiencia la que hemos sentido y vivido esta noche, Dominique Roujou nos ha sabido cautivar tanto por la pasión que siente por el vino, como por sus joyas enológicas.

¡Merci beaucoup Dominique!




martes, 22 de febrero de 2011

Petit chef




Éste fin de semana me apetecía ponerme delante de los fogones, llevaba días de blog en blog cogiendo ideas a ver si veía alguna receta que me inspirara un poco. La comida del sábado la tenía casi decidida desde hacía ya varios días, pero el domingo no, y gracias a "La barriga de lolo" me decidí por un sencillo pero suculento plato de pescado. Así pues, ya lo tenía todo decidido, el sábado unas alubias verdes "verdinas" con almejas y langostinos y para el domingo un rodaballo al horno con refrito de ajos. Ahora ya sólo quedaba decidir los vinos que acompañarían sendos platos. El sábado por la mañana, aprovechando que tenía que ir a Barcelona, me acerqué a la Enoteca d'Italia con la intención de hacerme con algunos vinos y conocer de una vez éste "rincón" de vinos italianos. Salí con un Prosecco para las alubias y un blanco con crianza para el rodaballo.

La preparación de las alubias se alargó casi 2 horas, me decidí por una cocción lenta, sino me la jugaba a que se rompieran. Las almejas las agregué a la olla en los últimos 5 minutos de "chup chup" y los langostinos, después de pasarlos ligeramente por la plancha, los coroné en la cima del plato para que el calor de las mismas alubias terminaran de cocer el langostino, todo en su punto. Momento idóneo para descorchar éste espumoso, Bortolomiol Valdobbiadene Prosecco Superiore Senior DOCG Extra Dry, nariz afrutada con dejes tropicales, burbuja fina y bien integrada, un espumoso armónico, delicado y muy elegante, perfecto para aperitivo o para acompañar unas "verdinas" con almejas y langostinos, ¡os lo aseguro!

Ahora nos situamos a mediodía de domingo, los fogones ya estan al rojo vivo para empezar a preparar el rodaballo. Paso por la plancha los 2 lomos para marcar la piel, y seguidamente van directos al horno a 200º. Mientras, hago el refrito de ajos en una paella a parte, y en 20 minutos lo tengo todo listo para emplatar. El vino blanco pedía a gritos que lo abrieramos, Fosarin 2009 de la bodega Ronco dei Tassi (DCO Collio), ubicada en Gorizia muy cerca de la frontera con Eslovenia, interesante blanco con un coupage de Tocai Friulinao, Malvasia y Pinot Blanco: nariz expresiva ya de inicio, hierbas aromáticas y especias, va evolucionando a fruta algo madura (piña y albaricoque). Su crianza (ligera) en barricas de roble le aporta complejidad y estructura en boca, paso elegante, algo graso pero fresco y una acidez que augura buena guarda, un blanco magnífico, el entendimiento entre el vino y el pescado ha sido total.


martes, 15 de febrero de 2011

En un lugar de La Mancha...

Antes de realizar esta cata no había tenido muchas experiencias con vinos de La Mancha y tenía la percepción de que con la climatología que hay en la zona toda la uva estaba destinada a grandes producciones, pero estaba equivocado. Existe una pequeña bodega donde Samuel Cano elabora los vinos naturales Patio. Los vinos naturales son vinos en los que el hombre interviene en lo mínimo posible en su elaboración y en los que el autor es el responsable de todos los procesos y decisiones. Se usan métodos tradicionales, ancestrales y se respetan todos los ciclos naturales para obtener un mayor reflejo del terruño en el vino. Y sin más dilación vamos a empezar con los vinos.

El primer vino que catamos fue el Patio Joven 2009. Como su nombre nos indica es el vino más joven de la bodega, tiene una crianza de 5 meses y un coupage de tempranillo, syrah, airén y graciano. En su elaboración destaca una maceración carbónica parcial ya que parte de los racimos son introducidos sin despalillar. Es un vino brillante de color rojo picota oscuro, en nariz desprende mucha fruta, ciruelas, fresa, frambuesa, violeta y herbáceos. En boca es goloso, fresco y se notan mucho los frutos rojos. De hecho después de de una entrada suave hace una explosión y es pura fruta (como se nota esa maceración carbónica). Los 5 meses de crianza le dan un poco de estructura y en combinación con la fruta lo hacen un vino divertido de beber. Es el acompañante ideal para una comida desenfadada como una barbacoa o unas tortillas con embutidos.

A continuación seguimos con el Patio Ensamblaje 2008. Este vino está elaborado con un ensamblaje de syrah, tempranillo, petit verdot y graciano y ha permanecido 10 meses en barricas de roble francés y americano. De color rojo picota, presenta aromas a fruta más madura como ciruela negra, higos y asoma la crianza con notas a madera, torrefactos y balsámicos. En boca es amplio, con volumen y los taninos marcados. Es una lástima que no tuviéramos más tiempo para oxigenarlo ya que estos vinos naturales evolucionan mucho en contacto con el oxígeno y los aromas varían.

Para terminar con los tintos descorchamos el Patio Selección 2008. este vino está elaborado con la mejor selección de uvas syrah y petit verdot del pago y tiene una crianza de 11 meses en barricas de roble francés. En un principio se presentó cerrado y tuvimos que oxigenarlo un poco en copa hasta que empezaron a salir los aromas a fruta negra madura, olivada, especies, torrefactos. En boca es amplio como su hermano menor, de final ligeramente amargo y con los taninos más marcados lo que denota que aún se puede pulir un poco más en botella. Sin duda el vino con mayor complejidad de los catados hasta el momento.

El último vino catado fue el Patio Blanco 2008. Al principio me extrañó un poco que acabáramos con un blanco pero sólo observarlo en la copa ya se ve que no es un blanco convencional. Este vino tan particular tiene una crianza de 8-9 meses en barrica, está elaborado con airén y ha macerado durante 11 días con los pellejos de la uva. Lo primero que te sorprende es el color tan dorado subido que tiene que se va convirtiendo en marrón a medida que pasa el tiempo. Es un vino untuoso con notas a cola, jerez, orejones, pegamento, manzana muy madura. En boca es graso, opulento, de trago largo y con un punto de acidez muy correcto. Es un vino muy recomendable por lo diferente que es de todos los vinos blancos probados hasta el momento y por todo lo que ha conseguido que exprese una uva como la airén.

Y hasta aquí mi primera experiencia con los vinos naturales a los que a partir de ahora voy a seguir más de cerca.

martes, 18 de enero de 2011

Terruño en estado puro




Entrados ya en el nuevo año, nos juntamos para celebrarlo como más nos gusta, sentados en una mesa y disfrutar de buenos vinos y de una deliciosa comida, un binomio, vino y comida, perfecto, que no lo sería tanto sin una excelente compañía con quien compartir dichos placeres.

Cuatro vinos fueron los escogidos, y una serie de delicatessen acompañaron a cada uno de ellos de forma espectacular.
Empezamos a abrir boca con unas burbujas alemanas, un Sekt de Barzen, pero esta vez no de Riesling sino de Pinot Noir, Spätburgunder Rosé Sekt Brut 2009, un rosado delicioso, elegante y cautivador, refrescante forma de dar la bienvenida a éste 2011 recién llegado.


Ya sentados en la mesa, seguimos con un blanco de la Borgoña (Mâcon), Domaine Guffens-Heynen Pouilly-Fuissé "La Roche" 2004. Decantado una hora antes, nos muestra inicialmente aromas a humedad y sotobosque, le cuesta mostrar su cartas. Seguimos moviendo la copa y van apareciendo nuevos matices: amielados, frutos secos, fondos tostados y vainillas. Todos estos aromas muy de fondo, ya que todavía persiste, y de que manera, éste aroma a sotobosque que no deja entrever mucha cosa más. La verdad es que la nariz de éste blanco me ha dejado un poco desencajado. En boca se deja notar más su paso por barrica, acidez bastante presente, final largo con toques minerales. No me ha terminado de convencer éste Chardonnay, una nariz algo descompensada y una boca algo falta de todo, esperaba mucho más, y más después de haber probado otros vinos de la misma zona que me dieron unas sensaciones completamente distintas y porsupuesto más afines a mis papilas.
Pasamos a un vino de las antípodas, desconocía por completo la existencia de ésta bodega, había oído hablar maravillas de la Shiraz australiana en general, pero sobre todo la de la zona de Barossa Valley y McLaren Valley (sud de Australia) en particular.
David Powell es el propietario y enólogo de la bodega Torbreck Vintners, fundada en 1994, empezó a cosechar éxitos bastante temprano gracias a la compra de viñedo muy viejo, de donde obtuvo uvas de la mayor calidad de la región, a ello se le suma el trabajo con bajos rendimientos y una "obsesión" por mostrar el terroir en sus vinos.

El elegido fue The Factor 2004, un Shiraz 100%. Decantado dos horas antes...Aún recuerdo el momento en que doblé el lomo para coger el decantador que había dejado en el suelo de la terraza, los aromas concentrados de ese vino entraron por mis fosas nasales dejándome atónito, y porque no decirlo, ¡¡alucionado!! No podía ser, al aire libre y sin acercarme apenas el decantador a la nariz ya había podido sentir toda esa potencia. Raudo y veloz me voy hacia el comedor para servir el vino en las copas compradas expresamente para la ocasión, unas Riedel Shiraz. Mientras voy sirviendo el vino va mostrando sus bazas, su color picota impenetrable va dejando rastro en la copa en cada vaivén, lágrima densa y bien marcada. Ahora llega el momento de acercarnos la copa a la "napia", qué momento, os aseguro que es la primera vez que mis narinas respiran tal concentración de aromas, en el comedor se hace un silencio que rápidamente se rompe con un UAAAAAAAAAAAAAAAALAAAAAAAAAA únanime, los ojos se nos salen de la órbita, qué nariz: Balsámicos en forma de eucalipto, fruta negra madura, olivada negra, confitura, toffe, regaliz, caja de puros, cuero, pimienta negra, mina de lápiz, tostados...Cada uno de estos aromas bien marcados y a su debido tiempo, como si de un desfile se tratara, menudo chorro de sensaciones, cada vez que movías la copa aparecía uno nuevo, qué disfrute, exuberante. Llegados a éste climax de aromas, nos quedaba el deleite final, arrimar la copa y echarle un buen trago. Toda esa potencia aromática se percibe en su totalidad en boca, envolvente, se puede masticar, estructurado, complejo, sabroso, explosión frutal en el retro, ahumados, trago larguisimo y con ligeros toques amargos que le dan al vino un final de traca, puro terroir, ¡salvaje! De lo mejor que he probado nunca, lástima su elevado precio, pero es de esos vinos que no os podéis perder, os lo aseguro.


Pasamos al tercer y último vino, un Barolo, Roberto Voerzio Cerequio 2000. Uno de los productores más representativos de la esencia de la tradición del Barolo y su modernización. Cerequio, terruño ubicado en su pueblo natal de La Morra, es uno de los seis pagos donde Roberto Voerzio elabora Barolos (Brunate, Cerequio, La Serra, Capalot, Sarmassa y Roche dell'Anunziata Torriglione). No cabe duda que la principal característica que encontramos en sus vinos es la verdadera esencia del terruño, y ésta ha sido uno de las principales motivos por lo que nos hemos decidido por éste vino. Decantado unas 3 horas, se muestra aún muy hermético, aromas a fruta roja y negra, especias, cueros y fondos ahumados, de momento poca cosa más podemos sacarle a éste morlaco. Le damos algo más de tiempo mientras preparamos el siguiente tentenpié. De vuelta a por el Barolo, notamos unos balsámicos bastante marcados acompañados de notas a regaliz. En boca es todo potencia, taninos elegantes pero aún por pulir, estructurado y de trago largo y persistente. Tenemos la sensación de no haber podido "entender" del todo éste vinazo, probablemente necesitara más aireado para poder apreciar toda su complejidad, que la tiene. Lo seguiremos intentando, tengo ganas de seguir conociendo estos vinos y la "joya" que los hace posibles, la Nebbiolo.

Para acompañar debidamente cada uno de estos vinos, fuimos incorporando una serie de quesos y ahumados, escogidos para la ocasión. Como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo alguna muestra. No puedo terminar éste post sin antes agradecer a mi gran amigo y compañero de fatiga, Jordi Castelló, por TODO lo hecho por llevar a cabo esta gran cata y por mucho más...

Salut.

lunes, 3 de enero de 2011

Bodega Itsasmendi.


Como cada año por estas fechas navideñas, empaquetamos lo indispensable y enfilamos carretera dirección Galdakao (Vizcaya), pueblo ubicado dentro del valle del bajo Ibaizabal, en las faldas de la Sierra del Ganguren, bien comunicado y muy cercano a diversas bodegas txakolineras.
Mis primeros contactos con el Txakolí habían sido siempre para acompañar los típicos pintxos del Casco Viejo de Bilbao, y tengo que decir que terminaba el "poteo" con una buena dosis de acidez de estomago. Cómo imaginaba, Txakolí hay mucho y de diferentes calidades, y como suelo tomarlo sólo cuando voy al País Vasco, desconozco bastante todo lo referente a éste vino. Esto no podía quedar así, ganas tenía yo de tomar buen Txakolí, y que mejor manera de hacerlo que visitar y ver de primera mano cómo y dónde se elabora éste vino.
En términos generales podríamos describir el Txakolí como un vino ligero, fresco y con un punto de acidez. Con el paso del tiempo algunos bodegueros han empezado a evolucionar sobre éste planteamiento inicial, apostando por unos vinos con mayor carga frutal y aportando "aire nuevo" en la elaboración.
Una de estas bodegas que han modernizado y evolucionado la imagen del Txakolí es Bodegas Itsasmendi, ubicada actualmente en Gernika, nace en 1994 en Muskiz, junto a 1ha. de viñedo. A día de hoy ya cuenta con 30ha. de viñedo (es la bodega con más extensión de viñedo propio dentro de la denominación Bizkaiko Txakolina) disperso por la orografía de Vizcaya.

Elaboran tres vinos:


Txakolí Itsasmendi: Un vino joven hecho en su totalidad de la variedad Ondarrabi Zuri, nada que ver con lo probado anteriormente en mis tardes de "poteo", emana franqueza y elegancia por los cuatro costados, frutal (manzana verde) y floral en nariz, un paso en boca cítrico y con un toque de acidez final que le aporta una frescura sensacional.
Itsasmendi nº7: Madurado durante doce meses sobre sus porpias lías en el depósito que da nombre al vino, aportándole el mismo una mayor estructura y complejidad. Sólo se elabora en años especiales, siempre y cuando la calidad de la uva sea la apropiada para poder elaborar éste vino tan personal. En su coupage radica también parte de la personalidad de éste vino, una pequeña cantidad de Riesling acompaña a la autóctona Ondarrabi Zuri. Aritz, uno de los ocho socios de la bodega y el encargado de acompañarnos durante la visita, nos comenta mientras catamos éste vino que en edad joven son los aromas de la "Zuri" los que salen a la palestra, y que con unos años más encima la Riesling es la que toma las riendas, doy fe de ello. Descorchamos un 2009, una nariz con aromas cítricos y florales daba paso a un trago fresco y acompañado de una acidez bien compensada. Pero cuando abrimos un 2006, el vino era otro, la Riesling había evolucionado y nos aportaba esos aromas característicos de hidrocarburos, amielados y fruta madura, pero sin perder en ningún momento el carácter y el frescor típico del Txakolí, todo ello gracias a la "Zuri". Un paso en boca más complejo, largo y una acidez algo más punzante, lo hacen, a mi manera de ver, un vino mucho más estructurado y con más matices que el joven 2009. ¡Camaleónico!

Itsasmendi Vendimia Tardía: Éste ha sido el primer Txakolí de Vendimia Tardía del mercado, un vino dónde la uva Ondarrabi Zuri se ha dejado madurar más de lo habitual aportando una mayor concentración de azúcar.
Probamos también dos añadas, 2009, mucho mas fresco y con una carácter varietal más marcado y 2006, más evolucionado, se dejan entrever las notas aportadas por la acción de la botrytis, pegamento "imedio", piel de naranja, frutos secos...Una forma diferente de tomar Txakolí, ¡tenéis que probarlo!



Terminada la visita, nos dirigimos al Remenetxe, un restaurante que dista a 2 minutos de la bodega. Después de una cata de bandera, teníamos que continuar con con la buena línea, y sin duda alguna lo logramos.
Para empezar el Sumiller nos deja encima de la mesa la carta de vinos, que digo la carta, la enciclopedia "Larousse" de los vinos, empezamos bien. Nos decidimos por un Predicador 2005, que nos decantó posteriormente.

Estos fueron los platos elegidos:

Pudding de langostinos con salsa vinagreta
Alcahofas en su salsa con jamón
Solomillo a la trufa con salsa de oporto y nido de cigüeña y setas

y

Confit de pato con salsa de oporto

De postre, Jon Andoni, el Sumiller, me recomendó un vino dulce de Málaga, Ariyanas David Tinto Dulce 2009 de las Bodegas Bentomiz, 100% Merlot, intensos frutos del bosque, floral y dejes a regaliz, sabroso y largo, todo un caramelo y una forma muy dulce de terminar el día.