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jueves, 6 de junio de 2013

Escapada a Reil-Mosel, Weinhaus Barzen


Este fin de semana pasado, una comitiva venida de diferentes partes de la península, nos hemos escapado a tierras germanas para conocer más de cerca a La Diva, Reil-Mosel ha sido el destino escogido, y no ha sido porque sí, en este pequeño pueblo de tan solo 1200 habitantes se encuentra Weinhaus Barzen, nuestra bodega fetiche en la Mosela. Llegamos el sábado por la mañana al aeropuerto de Frankfurt-Hahn, allí nos estaban esperando Alexander Barzen, su pareja Tina y unos amigos de la familia para llevarnos a todos a Reil. Antes de dejar las maletas en las habitaciones, paramos en la bodega, donde pudimos comer alguna cosa y poder brindar y degustar nuestro primer vino, un Riesling Brut 2011, burbujas refrescantes para darnos la bienvenida. Seguido vamos a las habitaciones para deshacer las bolsas y tumbarnos un poco antes de coger el autobús para ir a hecer un tour fluvial por el rio Mosel. A las 16:00 partíamos para coger nuestro barco donde no sólo nos esperaban unas espectaculares vistas, sino una cata de la añada 2012 de algunos de los vinos de Alexander Barzen:


"La añada 2012 fue marcada por condiciones un poco mas frias de lo normal durante la primavera y verano. El otoño nos ha brindado condiciones muy buenas con noches frias y días soleados no muy calurosos, logrando así una maduración de las uvas más lenta...Los vinos de la añada 2012 se presentan muy aromáticos, armónicos y realmente lo que marca la añada 2012, es la buena estructura mineral - podrian ser hermanos de la añada 2010!"


Riesling Trocken: Fue una vendimia tardía, con un invierno frío que le aporta al vino menos graduación de lo habitual pero más aroma y una mineralidad más marcada. Nariz franca con ligeras notas a flores blancas, paso en boca fresco y agradable, un vino sin complicaciones pero plenamente placentero.

Spätlese Trocken: Nariz más intensa que el anterior, notas cítricas y minerales, en boca muestra una acidez más suave de lo que me esperaba (comentario en positivo) y con un postgusto largo que invita a tomar otra copa, y otra, y otra...

Edition Alte Reben Trocken: Salido de las viñas más viejas de la bodega (unos 130 años historia), este vino ha sido envejecido ligeramente en barrica de roble y ha mantenido contacto son sus lias unos 6 meses. Nariz expresiva, notas cítricas, minerales y de flores blancas, en boca muestra una acidez brutal, pero sin estridencias, dejando al final sensación algo grasosa y con postgusto ligeramente marcado por ese trabajo con lias (vainillas). Una béstia parda con larga crianza en botella.

Spatlese Feinherb: Pasamos a vinos más afrutados (feinherb), donde la fermentación ha sido parada para dejar al vino un toque de dulzor característico (22gr/l). Nariz más bien golosona, notas a fruta amarilla algo madura y flores blancas, en boca es de vicio, con el punto justo de dulzura para que sigas tomando una copa tras otra.

Kabinett: Un vino del que te podrias beber botellas sin pestañear siquiera, rico, dulce pero con acidez suficiente para que no te despegues de la copa, fino y elgante en boca y con una frescura arrolladora.

Eiswein: Este vino es puro vicio y perversión, si lo bebes una vez ya no puedes dejar de hacerlo, 190gr/l, una bomba que por desgracia cada vez es más escaso y por consiguiente más caro.


A las 20:00 volvíamos a estar montados en el autobús camino al restaurante donde cenaríamos todos juntos...Antes por eso una parada de 20 minutos para poder ver y caminar por las estrechas calles de Bernkastel, un precioso pueblo que parece sacado de un libro de cuentos infantiles.



Llegamos al restaurante, donde nos esperaba un menú ya cerrado con anterioridad y un sinfín de botellas de Riesling, Barzen porsupuesto, sumergidas en una cubitera llena de hielo. Terminada la cena nos dirigimos andando hacia Weinhaus Barzen para terminar la noche con un poco de música y buen vino, para ello Alex había puesto a enfriar en una neverita más Riesling, vaya, barra libre, impresionante las botellas que llegamos a descorchar...Y para acompañar sus vinos una selección de quesos alemanes que el gran Fritz Lloyd Blomeyer nos preparó y explicó con todo tipo de detalle, la guinda del pastel, un final de noche para recordar.


Domingo por la mañana, desayunamos y nos encontramos todos de nuevo en la bodega para ir en grupo a visitar la viñas viejas (Alte Reben) que Alex tiene en la ladera del rio Mosel. A pie de viñas, y como no podía ser de otra manera, descorchamos un magnum de Alte Reben, esta vez un Trocken 2011, 130 años de historia en una copa, con el rio Mosel como telón de fondo, no hace falta decir nada más, apoteósico, un perfecto final de viaje.




Prost!

viernes, 25 de mayo de 2012

Egon Müller Scharzhof: Vertical 2007-2010



Un jueves más, nos juntamos los cuatro enochalados de siempre para pasar un buen rato entre vinos y buenas viandas. Esta vez la Riesling es la gran protagonista, una vertical de Scharzhof (2007-2010) nos depara.

Empezamos por el Scharzhof 2007, inicialmente ya se muestra muy mineral con notas afrutadas algo maduras, boca envolvente, redondo, directo, paso ligeramente untuoso y una acidez final de vicio. Un vino, que aún quedándole años en botella, está en un momento sublime.

Descorchamos el Scharzhof 2008, y por desgracia el corcho había "contaminado" el vino (TCA), una lástima no poder contar con ésta 2008 para seguir con la comparación de añadas.

Pasamos al Scharzhof 2009, nariz algo más floral (jazmín), notas de sulfuroso de fondo y polvos talco, con el rato va evolucionando a notas más cítricas. En boca es más bien cítrico y con una acidez algo descompensada. Hay que decir que venimos del magnífico 2009 y esos dos años juegan a su favor.

Terminamos la mini vertical con el jovencísimo Scharzhof 2010, al servirlo deja en el fondo de la copa una ligera presencia de carbónico que va desapareciendo a medida que movemos la copa para airear el vino. En nariz es puro zumo de uva, albaricoque, tornándose con el paso del rato cada vez más floral, diria que a pétalos de rosa. Entrada golosa pero envuelta de una acidez que quita el sentido, qué gran futuro le auguramos a éste 2010, seguro que el tiempo nos dará la razón.

Como nos quedamos sin Riesling de la añada 2008 por ese maldito TCA, tuvimos que buscar en la excelsa bodega de Vadebacus, y para no salirnos de la zona, Mosel-Saar-Ruwer, nos decantamos por un Kabinett de Geltz Zillicken, 2008, claro está. Buen vino con una excelente RCP, pero esta vez jugaba en total desventaja, la acidez de los Scharzhof de Egon Müller nos había "cauterizado" las papilas, su paso en boca se quedó en un mero trago afrutado y ligeramente dulce, esa acidez que recordaba en una cata de presentación de los vinos de Zillicken, no apareció por ninguna parte, eso sí, no dejamos ni gota.

Para terminar, una dulce sorpresa de nombre impronunciable, Eitelsbacher Karthauserhofberg Auslese GK 2004, nos esperaba decantado y sumergido en agua con hielo. Amarillo intenso, fruta madura, notas amieladas y cítricas. Pero lo mejor estaba por venir, una boca sensacional, con volumen, esos 150gr/l quedaban perfectamente integrados por una acidez descomunal, una excelente manera de despedirnos de la Diva, aunque aun no habíamos termiando con esta que ya va tomando forma la próxima cata, los Kabinett de Egon Müller seran los protagonistas, pero todo a su debido tiempo...



Como no podía ser de otra manera, el menú degustación que nos elaboró Vadebacus estuvo al nivel de lo esperado, detallo alguno de los platos que pudimos degustar:


crema de calabaza con huevas de lumpo




salmón a baja temperatura, con canviar de berenjena,
wasabi y reducción de soja

salmorejo con perlas negras

risotto de trigo, ceps, esparragos verdes
y carpaccio de gamba

tataki de atún, hojas verdes en tempura,
reducción de soja y germinado de cebolla

jueves, 21 de julio de 2011

Cata de salidos, 2ª parte



Seguimos con esta cata de salidos, ahora es el turno de cuatro tintos y un dulce:


Reserva Real Torres 1999: Para elaborar éste vino han utilizado las mejores uvas de Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Merlot de su pequeña finca de Santa Margarida d'Agulladolç (2Ha.), ubicada a unos 360 de altitud y donde el suelo está formado por una fina capa de llicorella. Según las indicaciones de la bodega, éste vino llega a su plenitud en 2010: Bonito color picota cubierto. Nariz compleja y muy expresiva: fruta madura, trufa negra, cuero nuevo, ñoras, pimienta verde, laurel, chocolate, pan tostado, piedra mojada, mineral, espectacular la evolución en copa de éste Penedés. En boca me ha descolocado un poco, algo descompensado, vuelven las notas a cuero y la fruta madura, acidez todavía muy presente, gran persistencia. La nariz me ha gustado mucho, en cambio en boca, para mi gusto, le ha faltado equilibrio, algo más de peso (apreciación muy personal) y limar algunas aristas, caracterísiticas que bien se les puede pedir a estos vinos de alto copete y que en teoría está en su punto álgido.

Moncerbal 2002: Las uvas (Mencía) de éste espléndido Bierzo proceden de cinco pequeñas parcelas del paraje de Moncerbal, en la villa de Corullón. Viñas centenarias ubicadas en diferentes altitudes debido a las pronunciadas pendientes de sus laderas con suelos minerales de roca pizarrosa con arcillas y cuarcita: Inicialmente me pareció algo cerrado, muestra notas a caramelo "Kojak", floral, fruta negra, café y fondos tostados. Boca elegante, taninos bien integrados, no es un vino con mucho peso en boca, paso largo y con sensaciones minerales. Me hubiera gustado dedicarle más tiempo a éste Bierzo, tengo la sensación de haberme dejado muchas cosas por el camino, eso sí, está en un buen momento para tomar.

Dominio de Atauta Valdegatiles 2006: Éste vino no estaba para ser descorchado todavía, todo un sacrilegio, aunque era de esperar, me lo imaginaba algo más "hecho", pero me equivoqué, muy verde todavía, una tanicidad que se podía masticar, augura un enorme potencial, un mínimo de 5-6 años de botella para poder apreciar la grandeza de ésta tinta fina. Una lástima, aunque de todo se aprende.





Giacomo Conterno Barolo 1999: Importante productor de la zona del Piemonte, sus Barolos son considerados entre los mejoras de la zona. Su hijo, Giovanni Conterno, compró el viñedo de Cascina Francia (de donde proviene éste Barolo) en Serralunga d'Alba en 1974, dejando así de comprar la uva a los agricultores locales. La maceración de la uva de éste Barolo se alarga entre 3-4 semanas para asegurar una buena extracción de los compuestos fenólicos. La fermentación se lleva a cabo parte en madera y parte en depósitos de acero inoxidable, mientras que el envejecimiento tiene lugar en barricas de roble de diferente tamaño.
Servido en copa tipo borgoña y especial para la Nebbiolo: Decantado 6 horas, en nariz te da la sensación de estar entrando en un bosque húmedo, notas a trufa blanca y hojarasca, algo de fruta negra madura y finalmente un aroma perpétuo a sandía, sí, sí, sandía! Nos quedamos todos algo perplejos, y os aseguro que hasta el último trago de éste "morlaco", la sandía seguía allí. En boca deja sin sentido, contundente, unos taninos firmes pero elgantes, envolvente, un paso en boca medio, una acidez bien presente, en su punto, todavía sigue muy vivo, un gran Barolo. Sin duda el mejor (o el más disfrutable) de los tintos, bravo!

Dönnhoff Hermannshöhle Auslese-GK 1990: Par terminar la contienda, un Riesling de altura, un súper dulce, de una añada histórica en las regiones del Rhin y el Mosel, y venido del mejor pago de Niederhausen y de Nahe, según Dönnhoff. Un pago, Hermannshöhle, con una extensión de 8 hectáreas (4 Ha. en posesión de Hermann Dönnhoff) formado de pizarra, arenisca y vulcanita.
Estuvo decantado más de 6 horas, color dorado intenso, nariz compleja y muy expresiva: cítricos en forma de piel de naranja y lima, ligeras notas a hidrocarburos, pegamento, dejes minerales, el suelo pizarroso de éste pago se deja entrever. Si la nariz es exhuberante, la boca te transporta a otra dimensión, fresco, a destacar la sublime acidez de éste vino, bien integrada y compensada por el azúcar residual con el que nos deleita éste Auslese, de nuevo aparecen esas notas cítricas, dejando un recuerdo final que parece no terminar nunca, wuaaauuu. Hasta la fecha, uno de los mejores vinos que he probado, me atrevería a decir que roza la perfección. Estoy seguro que si fuera un medicamento en el prospecto se podría leer en letra mayúscula: TOMAR EN PEQUEÑAS DOSIS, ALTAMENTE ADICTIVO.



Y hasta aquí ésta cata de salidos, espero poder repetirla el año que viene, ha sido un disfrute en todos los sentidos, por un lado me he reafirmado en mis preferencias sobre algunos vinos probados, y por otro, un nuevo y "peligroso" camino se ha abierto ante mi, ese Barolo me ha tocado la fibra...

Para terminar, agradecer a Luis el buen ojo que tuvo para escoger los manjares que debían acompañar a estos vinazos, una cena a la altura de los vinos.




lunes, 11 de julio de 2011

Cata de salidos, 1ª parte






"Llamádme salido si gustáis perooooo..." Así titulaba el correo detonante de ésta magnífica cata, y a grandes rasgos estos fueron sus designios:

"...se me está ocurriendo algo GRANDE

¿Qué os parecería si montásemos una SEÑORA CATA? (cuando pongo mayúsculas y la nombro "señora" es porque quiero algo de veras fuera de lo normal).

* El valor económico del vino elegido debe estar entre los 75€ y los 150€.

*Cada cual, llegado el momento, se ha de preocupar de que su vino esté en las mejores condiciones de servicio (decantador, horas de antelación de aire, proporcionar información al respecto...)

*Hay que distribuir los diferentes estilos y clases de vino entre todos, tiene que haber de todo un poco.

*No se aceptará catar a ciegas, estos vinazos hay que disfrutarlos desde el preciso momento que se anuncien.

Dicho esto...¿Quién se anima?"

La respuesta fue unánime: ¡Cuando y donde! Y así, sin más, se fraguó está cata de salidos.

Empezamos con unas burbujas y seguimos con unos blancos...

Dom Pérignon Vintage 2000: Un vino sólo creado en años en que la cosecha ha sido excepcionalmente buena. Elaborado con un coupage de Chardonnay (55%) y Pinot Noir (45%), de color amarillo inteso, burbuja pequeña y abundante. Nariz incialmente algo cerrada, ligeras notas a manzana al horno, cítricos...Con la aireación va ganando en complejidad aromática, tostados, toques de bollería, notas minerales en forma de tiza. Equilibrado en boca, cremoso, carbónico perfectamente integrado, una acidez todavía muy viva que denota al espumoso de una frescura excepcional. Es la primera vez que pruebo éste champagne, evidentemente su precio casi prohibitivo para la mayoría de bolsillos es su gran handycap y más habiendo en el mercado otras opciones de altísima calidad a menor precio (que malo es comparar). Con éste espumoso y una serie de brindis damos por empezada la cata de salidos.


La Grande Année Bollinger Rosé 2002: Éste rosado esta elaborado por un 62% de Pinot Noir y un 38% de Chardonnay (de los que 73% de grands crus y el 27% de premiers crus). Como curiosidades comentar que la Maison Bollinger es la única bodega de Champagne que emplea a un tonelero encargado de fabricar y reparar ¡350 toneles al año! Sus champagnes maduran un mínimo de tres años en botella antes de salir al mercado. Como su propio nombre indica, Grande Année (gran cosecha), nace cuando Bollinger cree que ha habido una cosecha excepcional. Estamos ante una excepcional añada, la 2002, éste rosado a permanecido cinco años sobre sus lías y se añeja en botella bajo su corcho. Servido en copa tipo flauta, presenta un atractivo color rosado con un desprendimiento de finas burbujas "perlage". Nariz muy expresiva, compleja, exhuberante: Intensos aromas a frutillos rojos, bollería, almendras tostadas, bombones de guindas y licor (cherry-liqueur). En boca se muestra elegante, franco, vinoso, ligera cremosidad, buena acidez (qué frescura) aparecen de nuevo esos frutillos rojos en el postgusto, carbónico perfectamente integrado, la burbuja fina acaricia el paladar en cada trago, un vino de máxima expresión y sensualidad, éste Rosé me ha hecho tocar el cielo...

Aquí dejamos las burbujas y nos centramos en dos blancos franceses también:

"Y" 2004: Único vino seco del prestigioso Chateau d'Yquem, elaborado a partes iguales de Sauvignon Blanc y Semillón, cada una criada sobre sus lías en barricas de roble nuevo de ligero tostado durante 14 meses (maduración que varia en cada cosecha). Como curiosidad comentar que "Y" se elabora desde 1959, y desde entonces sólo se han vinificado 23 añadas. Éste blanco estuvo unas cuatro horas decantado...Inicialmente nos invaden notas a fresa acida, seguido de piel de meloctón, del melocotón recién cogido del árbol, con los ojos cerrados, hubiera jurado que alguien me había puesto un melocotón en las narices, pasamos a notas cítricas (pomelo), manzana verde, hinojo y un mineral cada vez más presente...Me quedo corto con lo descrito, os lo aseguro, su nariz es realmente compleja, necesita mucha más dedicación pero por desgracia nos quedaban aún muchos vinos por delante, se nos acumula el trabajo ;P. Boca multidimensional, una acidez marcada pero para nada molesta que augura una larguísima guarda, de paso seco y posgusto largo por no decir interminable. Una joya aún en edad temprana, pero os aseguro que ha sido todo un disfrute para mis sentidos.


Chateau de Beaucastel Blanc "Vieilles Vignes" 2001: Un blanco de la AOC Chateauneuf-du-Pape, 100% Roussanne, una de las seis variedades blancas permitidas en esta zona del Sud del Rhône. Una viñas viejas de unos setenta y cinco años de edad conforman éste pequeño "pago" de 3Ha. Su suelo es de arena y arcilla, cubierto de guijarros grandes de canto rodado, que aportan aireación y buen drenaje a la viña. Vamos al vino, su color de oro viejo ya nos deja perplejos, se aprecia cierta untuosidad. Nariz intensa, azúcar quemado (misma sensación que cuando quemas el azúcar para hacer crema catalana), flores blancas, miel, compota de manzana, ligeros cítricos y fondo mineral. Paso en boca elegante, con cuerpo, envolvente, vuelven las flores blancas, posgusto largo y con un final ligeramente amargo. Tengo que decir que me ha sorprendido gratamente, no me esperaba un blanco así, una nariz muy compleja y peculiar, y en boca mucha elegancia y personalidad. Hasta aquí la primera parte, donde los blancos y un rosado han dado el pistoletazo de salida a ésta magnífica cata...En unos días la segunda parte, donde los tintos y un super dulce toman el protagonismo.

viernes, 1 de julio de 2011

Corte argentino & Gin's

En los últimos años se está convirtiendo en una tradición dar el pistoletazo de salida al verano con un homenaje gastronómico en la verbena de san Juan. Esta vez el plato estrella escogido fue una degustación de carnes argentinas a la brasa aunque como no podía ser menos todo lo demás también estuvo a la altura del paladar de los comensales.












Empezamos con unos entrantes a base de champiñones guisados, pastel-suflé de jamón/queso y ensaladas de frutas y mozzarela capresse. Para acompañar estos entrantes nos decantamos por dos vinos blancos muy diferentes per muy acertados ambos. Un Castellroig Xarel·lo 2010, un vino de Penedès elaborado con Xarel·lo y con 6 meses de crianza en sus lías. Un vino blanco límpido, con notas a fruta blanca, herbáceos y de trago largo. Es un vino fresco pero sorprende por su volumen. El segundo fue un Wittmann Trocken 2006, un riesling seco de color dorado subido, denso, notas muy intensas a mineral y cítricos. En boca es fresco, persistente y con la acidez caracterísitica de esta variedad.


Entrados en calor le tocó el turno a la carne. Probamos tres cortes distintos, el Bife de Chorizo, la Colita de Cuadril y la Picaña. Los tres cocinados al momento en las brasas de carbón procedente de Argentina y en el mismo orden en el que los he citado. Para acompañar una salsa criolla hecha a base de vegetales y el ya famoso chimichurri. Con lo gustosa que era la carne no hubiera hecho falta condimentarlo con salsa pero cabe decir que la combinación resultó espectacular. Encontré delicioso el Bife tanto por su ternura como por su gusto y pondría en un segundo eslabón al resto de cortes ya que eran un poco más grasos (recordaban al asado de tira) y a mí no me tiran tanto. Tal manjar merecía un vino acorde a la calidad de la carne y nos decantamos por un Priorat con nombre y apellidos, Gratavinum GV5 2006. Un vino elaborado con Cariñena, Garnacha, Syrah y Cavernet Sauvignon y con una crianza de 10 meses. Se trata de un vino elaborado de viñas con rendimientos bajos y que no ha sido estabilizado ni clarificado. Un vino opaco de aquellos que tinta la copa, con aromas a fruta madura, licorella, cacao... de Gratallops en toda regla. En boca es carnoso, potente, persistente y con los taninos todavía bastante marcados. Todavía le falta pulirse un poco en botella y por eso guardamos la tercera botella para dentro de unos añitos.



Para terminar tomamos una deliciosa Coca de San Juan y para ayudar a digerir las viandas que nos metimos entre pecho y espalda hicimos una cata de gintonics. Cada pareja traía su ginebra, sus tónicas y los múltiples condimentos. Éstos son los gintonics que probamos:






Laura y Jordi se decantaron por una ginebra de microdestilería, Sacred Gin + Fever Tree con hielos hechos a base de infusión de cardamomo y enebro. Se trata de una ginebra seca que con la intensidad aromática del cardamomo y del enebro ligaba muy bien e invitaba a beber más.

Esther y yo hicimos el cóctel más famosos de la familia de los fizz, el Gin Fizz. Para ello utilizamos ginebra Tanqueray, soda Fever Tree y limón recién exprimido. Una opción perfecta para los que no les gusta el amargor de la tónica, muy refrescante y elegante.



Teresa y Pep optaron por la ginebra Tann's + tónica Boylan condimentado con piel de limón y cerezas. Un original combinado a base de una ginebra realizada en Catalunya y una tónica que a mi gusto le daba demasiado gusto de cola al gintonic. Habrá que probarlo con una tónica más neutra.
Para finalizar, Eli y Nacho nos deleitaron con la ginebra francesa G'Vine Floraison + tónica Fever Tree condimentado con piel de lima y uva blanca. Fue el combinado más diferente al tratarse de una ginebra muy aromática (a plátano) y el que gusto más entre el sector femenino.

Y hasta aquí nuestra inaguración de los homenajes veraniegos...

martes, 18 de enero de 2011

Terruño en estado puro




Entrados ya en el nuevo año, nos juntamos para celebrarlo como más nos gusta, sentados en una mesa y disfrutar de buenos vinos y de una deliciosa comida, un binomio, vino y comida, perfecto, que no lo sería tanto sin una excelente compañía con quien compartir dichos placeres.

Cuatro vinos fueron los escogidos, y una serie de delicatessen acompañaron a cada uno de ellos de forma espectacular.
Empezamos a abrir boca con unas burbujas alemanas, un Sekt de Barzen, pero esta vez no de Riesling sino de Pinot Noir, Spätburgunder Rosé Sekt Brut 2009, un rosado delicioso, elegante y cautivador, refrescante forma de dar la bienvenida a éste 2011 recién llegado.


Ya sentados en la mesa, seguimos con un blanco de la Borgoña (Mâcon), Domaine Guffens-Heynen Pouilly-Fuissé "La Roche" 2004. Decantado una hora antes, nos muestra inicialmente aromas a humedad y sotobosque, le cuesta mostrar su cartas. Seguimos moviendo la copa y van apareciendo nuevos matices: amielados, frutos secos, fondos tostados y vainillas. Todos estos aromas muy de fondo, ya que todavía persiste, y de que manera, éste aroma a sotobosque que no deja entrever mucha cosa más. La verdad es que la nariz de éste blanco me ha dejado un poco desencajado. En boca se deja notar más su paso por barrica, acidez bastante presente, final largo con toques minerales. No me ha terminado de convencer éste Chardonnay, una nariz algo descompensada y una boca algo falta de todo, esperaba mucho más, y más después de haber probado otros vinos de la misma zona que me dieron unas sensaciones completamente distintas y porsupuesto más afines a mis papilas.
Pasamos a un vino de las antípodas, desconocía por completo la existencia de ésta bodega, había oído hablar maravillas de la Shiraz australiana en general, pero sobre todo la de la zona de Barossa Valley y McLaren Valley (sud de Australia) en particular.
David Powell es el propietario y enólogo de la bodega Torbreck Vintners, fundada en 1994, empezó a cosechar éxitos bastante temprano gracias a la compra de viñedo muy viejo, de donde obtuvo uvas de la mayor calidad de la región, a ello se le suma el trabajo con bajos rendimientos y una "obsesión" por mostrar el terroir en sus vinos.

El elegido fue The Factor 2004, un Shiraz 100%. Decantado dos horas antes...Aún recuerdo el momento en que doblé el lomo para coger el decantador que había dejado en el suelo de la terraza, los aromas concentrados de ese vino entraron por mis fosas nasales dejándome atónito, y porque no decirlo, ¡¡alucionado!! No podía ser, al aire libre y sin acercarme apenas el decantador a la nariz ya había podido sentir toda esa potencia. Raudo y veloz me voy hacia el comedor para servir el vino en las copas compradas expresamente para la ocasión, unas Riedel Shiraz. Mientras voy sirviendo el vino va mostrando sus bazas, su color picota impenetrable va dejando rastro en la copa en cada vaivén, lágrima densa y bien marcada. Ahora llega el momento de acercarnos la copa a la "napia", qué momento, os aseguro que es la primera vez que mis narinas respiran tal concentración de aromas, en el comedor se hace un silencio que rápidamente se rompe con un UAAAAAAAAAAAAAAAALAAAAAAAAAA únanime, los ojos se nos salen de la órbita, qué nariz: Balsámicos en forma de eucalipto, fruta negra madura, olivada negra, confitura, toffe, regaliz, caja de puros, cuero, pimienta negra, mina de lápiz, tostados...Cada uno de estos aromas bien marcados y a su debido tiempo, como si de un desfile se tratara, menudo chorro de sensaciones, cada vez que movías la copa aparecía uno nuevo, qué disfrute, exuberante. Llegados a éste climax de aromas, nos quedaba el deleite final, arrimar la copa y echarle un buen trago. Toda esa potencia aromática se percibe en su totalidad en boca, envolvente, se puede masticar, estructurado, complejo, sabroso, explosión frutal en el retro, ahumados, trago larguisimo y con ligeros toques amargos que le dan al vino un final de traca, puro terroir, ¡salvaje! De lo mejor que he probado nunca, lástima su elevado precio, pero es de esos vinos que no os podéis perder, os lo aseguro.


Pasamos al tercer y último vino, un Barolo, Roberto Voerzio Cerequio 2000. Uno de los productores más representativos de la esencia de la tradición del Barolo y su modernización. Cerequio, terruño ubicado en su pueblo natal de La Morra, es uno de los seis pagos donde Roberto Voerzio elabora Barolos (Brunate, Cerequio, La Serra, Capalot, Sarmassa y Roche dell'Anunziata Torriglione). No cabe duda que la principal característica que encontramos en sus vinos es la verdadera esencia del terruño, y ésta ha sido uno de las principales motivos por lo que nos hemos decidido por éste vino. Decantado unas 3 horas, se muestra aún muy hermético, aromas a fruta roja y negra, especias, cueros y fondos ahumados, de momento poca cosa más podemos sacarle a éste morlaco. Le damos algo más de tiempo mientras preparamos el siguiente tentenpié. De vuelta a por el Barolo, notamos unos balsámicos bastante marcados acompañados de notas a regaliz. En boca es todo potencia, taninos elegantes pero aún por pulir, estructurado y de trago largo y persistente. Tenemos la sensación de no haber podido "entender" del todo éste vinazo, probablemente necesitara más aireado para poder apreciar toda su complejidad, que la tiene. Lo seguiremos intentando, tengo ganas de seguir conociendo estos vinos y la "joya" que los hace posibles, la Nebbiolo.

Para acompañar debidamente cada uno de estos vinos, fuimos incorporando una serie de quesos y ahumados, escogidos para la ocasión. Como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo alguna muestra. No puedo terminar éste post sin antes agradecer a mi gran amigo y compañero de fatiga, Jordi Castelló, por TODO lo hecho por llevar a cabo esta gran cata y por mucho más...

Salut.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Otra de Rieslings...

Una vez más nos reunimos 13 amantes del vino en el “enogaraje” más famoso de Sant Cugat con el objetivo de catar esos Rieslings del Mosel de Weinhaus Barzen que tanto nos apasionan. Guiados por Oscar, se trataba de probar la añada 2009 a la que tantas ganas le teníamos pero no nos quedamos ahí. Para ver cómo evolucionan en botella y comprobar cómo mejoran con el tiempo nos dispusimos a comparar esta nueva añada con la añada 2007, que tantas alegrías nos ha dado en anteriores catas. Catamos un total de 14 vinos (secos, Sekt, afrutados y dulces) aunque sólo vamos a describir las comparaciones de las añadas ya que el resto ya se han descrito en anteriores entradas. Los vinos catados fueron los siguientes:

Barzen Spätlese Trocken 2007 Empezamos por este riesling seco el cual se presentó con un color amarillo y con aromas cítricos, fruta madura, amielado, y cierta mineralidad de fondo. En boca al ser el primero nos sorprendió su acidez que contrarresta perfectamente con sus 7 g/l de azúcar. Un buen comienzo para acostumbrar el paladar a esos contrastes de dulce ácido tan característicos de los rieslings.

Barzen Spätlese Trocken 2009** Con el cambio de añada el vino presentaba el mismo tono pero los aromas fueron mucho más intensos. En nariz cítricos más frescos como piña o melocotón que dejaban más escondida la mineralidad. En boca una acidez muy fina. Se trata de un vino extremadamente joven o un bebé de placenta (en palabras de Oscar) pero que muestra síntomas de convertirse en un vinazo en unos años. Cabe destacar que este vino ha sido clasificado como un vino de extrema calidad por organismos alemanes y de ahí las dos estrellas que hay en la etiqueta.

Barzen Alte Reben Trocken 2007 Qué decir de nuestros admirados Alte Reben. Estos vinos proceden una parcela pequeña de viñas viejas que producen pocas bayas en cada racimo y transmiten toda la minerlaidad del terruño al vino. De color amarillo subido, en nariz se mostró algo más complejo que los anteriores con notas cítricas que recuerdan a la piel de naranja, mineral y azufre. En boca de trago más persistente y largo. Ya me hecho con algunas botellas porque este vino mejorará con el tiempo.

Barzen Alte Reben Trocken 2009 Nos encontramos delante de otro vino demasiado joven pero que apunta muy buenas maneras. De color igual que su antecesor, en nariz fruta más ácida como manzana verde, naranja exprimida y mineral de fondo. En boca destaca su explosión de acidez y una ligera sensación a gas muy fino.

Barzen Spätlese Feinherb 2007 Empezamos con los afrutados que tanto me gusta combinar con la comida japonesa. De color amarillo dorado, cierta untuosidad, cítricos, piña madura y mineral. En boca el trago es largo y perfecta armonía de los 17 g de azúcar residual con la acidez.

Barzen Spätlese Feinherb 2009** Como en los casos anteriores la añada 2009 se presenta con una intensidad superior y con aromas de fruta más fresca, mineral, flores blancas y una acidez en boca más pronunciada.

Barzen Alte Reben Feinherb 2007 Qué mejor para acabar con las comparaciones que hacerlo con mi riesling preferido. De color amarillo dorado, en nariz es más complejo con notas de cítricos, miel, mineral y un azufre más pronunciado. En boca es largo y goloso pero la acidez que tiene hace que no se noten los 17g/l de azúcar residual que contiene.

Barzen Alte Reben Feinherb 2009 Su hermano joven se presenta con una nariz de fruta madura, toques de mineral e incluso alguien le encontró algodón de azúcar (barbapapá para algunos). En boca presenta el trago más largo de todos y una acidez muy fina. Otro vino al que le quedan unos cuantos años para mostrar todo su poderío.

Y aquí acaba la comparación de estas dos magníficas añadas. Personalmente son las dos únicas añadas que he probado y aunque a las dos les queda bastante tiempo de botella para expresar todo su potencial creo que con el paso de los años la 2009 puede superar a la 2007. Allí estaremos para comprobarlo…


viernes, 25 de junio de 2010

¡...Y ya van 35!




Otro año más y otra vela más en el pastel de aniversario, y ya van 35. Ésta vez lo tenía muy claro, quería juntar en la misma mesa buenos amigos y buenos vinos, y así lo hice. Siete fueron los invitados y cinco los vinos elegidos:


Pierre Peters Cuvée Spéciale "Les Chétillons" 2000, imprescindible empezar la contienda con un espumoso, un Blanc de blancs concebido en una pequeña parcela de Le Mesnil-Sur-Oger de 1,7 ha. de viña vieja, un champagne de marcado "terroir".
Color pajizo y de burbuja muy pequeña. En nariz, inicialmente, predomina el aroma a manzana al horno y cítricos (naranja). Con cada movimiento de copa el champagne nos va mostrando sus bazas, entran en escena los frutos secos (higos, pasas, nueces de Brasil), persiste la manzana al horno, ligeros fondos a bollería. Amplio en boca, de fina burbuja y acidez algo marcada pero no molesta, de nuevo sensaciones cítricas de fondo. Buena recomendación la que me hicieron con éste espumoso, gracias Carlos G.

Viña Tondonia Blanco Reserva 1988, con éste blanco salimos de lo cotidiano, un blanco con mucha historia y personalidad. Presenta un color amarillo oro aún muy vivo. En nariz algo cerrado, aromas a reducció (goma, queroseno) que poco a poco se van diluyendo. Le cuesta abrirse, quizá lo tenía que haber aireado con más antelación, ahora mismo debe llevar una hora y media abierto sin decantar. Aparecen notas a frutos secos y ligeros toques cítricos. Boca secante, fresco y con una acidez aún bastante presente. Es de esos vinos que no tiene término medio o gusta o no gusta, y eso mismo ha pasado en ésta cata, no ha sido del agrado de todos, personalmente, me abriría la otra botella que me queda...

Catado de nuevo una semana más tarde (había quedado un pequeño resto), evidentemente evolucionado, los aromas a fruta ya se dejan ver, fruta madura diría yo y algo de plátano.

La Nieta 2005, sin duda uno de los más deseados, que ganas teníamos de probar ésta joya de los Viñedos de Páganos. Descorchado una hora y media antes, un corcho a la altura del vino y en perfectas condiciones. Color picota de capa media, algo cerrado inicialmente, pero en cada vaivén de copa va dejando destellos de elegancia: Flores (violetas), lácticos, sutiles especiados (nuez moscada y clavo), golosina de cola, olivada, fondos tostados, sinuosos balasámicos que aportan frescor al vino. Boca elegante, envolvente, se aprecia una ligera astringencia que rompe quizá la armonía esperada, más botella le hubiera ido perfecto, final largo con recuerdos de esa crianza en barrica, madera y vainillas. Nos ha dejado un poco descolocados, las expectativas eran muy altas (¿error?), el vino bien se las merece, pero a veces éstas son traicioneras, lástima no haberlo pillado con algunos años más encima.

Clio 2006, incorporado a la cata en último instante, buenas críticas habíamos leído sobre éste Jumilla, así que no fue difícil decidirse.
A medida que va cayendo en la copa, ya va enseñando sus cartas, un precioso color picota intenso, precedido ya de aromas golosos a toffe. Lágrima muy densa que se desliza lentamente por la copa. En nariz muestra todo un abanico de aromas: Vainillas, café, ligeros tostados, balsámicos, mineral, y el omnipresente aroma a caramelo de toffe (Wherter's Original). En boca es todo elegancia, muy goloso, envolvente, en el retro surgen de nuevo loas aromas a crianza, muy presentes en todo momento. En general un conjunto muy goloso (siento repetirme tanto con éste adjetivo, pero creo que es la mejor manera de definir éste vino), tanto en nariz como en boca. Me ha faltado quizá más presencia de fruta, la Monastrell casi ni se "huele", esos aromas primarios tan básicos y esenciales en un vino aquí brillan por su ausencia, quizá, si hay que ponerle un pero al vino sería éste, demasiada presencia de aromas aportados por la barrica, se sobreponen a todos los demás, una apreciación muy personal, eso sí.

Fritz Haag Brauneberger Juffer Sonnenuhr #12 Auslese GK 2006, llegamos al final de la cata, y que mejor forma de hacerlo que con un dulce de la Mosela, éste Auslese viene muy bien recomendado por un "Talibán del Riesling" ;-). Decantado unas dos horas y media antes de servirlo. Color oro viejo, cierta densidad. Nariz de vicio, golosa, fruta madura, jazmín, amielados, algo de hidrocarburos, cítricos, pegamento "Imedio", flotador nuevo, almíbar. En boca diría que es un conjunto perfecto de armonía y equilibrio entre la acidez y el dulzor, un binomio que hacen de éste elixir un vino extraordinario en todos los sentidos, envolvente, tremendamente persistente, cada trago es un disfrute sin apelativos ¡brutal!


En mi modesta opinión creo que los vinos han estado a la altura de lo esperado, quizá La Nieta nos ha dejado un poco de mal cuerpo por no haver llegado a las expectativas creadas por "el entorno", pero nada que no se pueda remediar con la compra de otra añada del mismo vino, tiempo al tiempo...

Gracias a todos (Jordi C., Jorge G., Jose M., Marc C., Nacho A., Luis R.) por haberme hecho pasar una tarde de vinos tan excepcional.

Salut!