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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Un paseo por la Toscana



De nuestro viaje vacacional a la Toscana tragimos, entre otras cosas, algunas botellas de vino, 4 de ellas las descorchamos hace unos días en Vadebacus. La idea era dar un paseo a través del vino por las zonas más destacadas de la Toscana y así poder apreciar las similitudes o diferencias que hay entre ellas. Si buscamos un denominador común entre los vinos que catamos este es sin duda la Sangiovese, uva tinta por excelencia en esta región italiana y de la que paso a detallar algunos datos para poder conocerla algo mejor:
  • Sangiovese procede del término latino "Sanguis Jovis", "La sangre de Júpiter", podemos decir que bebímos sangre de dioses.
  • Sinónimos,
    • Montepulciano: Prugnolo Gentile
    • Montalcino: Brunello
    • Aretino: Calabrese
    • Chieti: Maglioppa
    • Sangioveto, Sangiogheto, Morellino...
  • Hay 4 DOCG donde la Sangiovese es la variedad principal, Vino Nobile di Montepulciano, Brunello di Montalcino, Chianti Classico y Carmignano.
  • Es una variedad muy productiva y que se adapta con facilidad al terreno.
  • Grado alcohólico medio-alto.
  • Acidez alta.
  • Envejece principalmente en "botti" de 300 a 1000 litros de roble de Eslavonia.


Estos fueron los 4 vinos que elegimos para representar su zona:

Brunello di Montalcino (DOCG) 
  • En la zona norte los suelos estan compuestos en su mayoria de galestro (marga desmenuzada) y un poco de arcilla, combinado con la mayor altitud, dan unos vinos con más acidez y una fruta más delgada.
  • En la zona sur hay más arcilla y piedra caliza, dando vinos con más cuerpo y menor acidez, pudiéndose beber más jóvenes.
  • La Brunello tiene unos racimos muy apretados y el hollejo es más grueso, por tanto tiene menos zumo que en otras zonas, por lo que ésta tiene una mayor concentración de color, tanino más marcado y una gran capacidad de envejecimiento.
  • La Poderina 2006:
    • Sangiovese (Brunello 100%).
    • El 60% del vino envejece en botti de roble de Eslavonia, el resto en barricas durante los primeros 12 meses. Pasado este primer año se envejece todo junto en botti de roble de Eslavonia 12 meses más, seguido de 18 meses en botella.
    • Tiene un margen de mejora de unos 15 años.
    • Bodega Tenuta La Poderina


En Montalcino pudimos probar varios Brunello (Pinino, La Poderina, Biondi Santi...) en la impresionante Enoteca di Piazza (visita imprescindible, puedes escoger entre 100 vinos de la zona) y ninguno de ellos nos hizo el peso, definitivamente no es mi tipo de vino. Este Brunello, La Poderina, tiene una nariz algo escueta, fruta roja y de fondo notas anisadas, en boca "nifú nifá", a destacar su acidez y un tanino ya bien pulido pero que con el paso del tiempo seguro que termina de integrarse, y poca cosa más a destacar, quizás no estamos acostumbrados a este tipo de vino tan "delgado" en su conjunto, pero en general no gustó, quizás en su estilo, por el color y esta acidez vertebradora, pueda recordarme a algun vino de la borgoña en su versión más clásica.
  
Vino Nobile di Montepulciano (DOCG)
  • Aquí ya encontramos suelos más arenosos, limosos y pedregosos que en el Chianti y Montalcino.
  • Son vinos que destacan por su elegancia y finura .
  • Le Bèrne 2009:
    • Sangiovese (Prugnolo Gentile) 97%, Colorino 3%.
    • 24 meses de crianza en roble (60% en barricas de roble de 250 litros, 40% en pequeñas bariicas de roble francés), seguido de 6 mese mínimo en botella.
    • Bodega, Podere Le Bèrne.


Aunque fue una visita muy rápida, pudimos ver la bodega por dentro y catar todos sus vinos, donde el Rosso y éste Vino Nobile nos parecieron muy interesantes. Notables diferencias entre éste vino y el Brunello, en el color, nariz y boca. Color rubí intenso, frutas del bosque, hierbas aromaticas (lavanda) y a ceras tipo "DACS", en boca es redondo, con cuepro, aparece la fruta negra y un tanino presente, a destacar la buena integración del vino con la madera, siempre la fruta como protagonista. Este Vino Nobile viene a confirmar las buenas sensaciones que tuve "in situ", los pocos que pude probar (Nottola, Poliziano y alguno más que no recuerdo) me gustaron mucho, y con una RCP a destacar, éste Le Bèrne me costó 14 euros en bodega, una ganga.

Chianti Classico (DOCG)
  • Suelos de galestro, calizos y pedregosos.
  • El Gallo Nero es el símbolo de Chianti Classico.
  • El consejo regulador permite un mínimo de 80% sangiovese y un 20% máximo de Canaiolo y Colorino o foraneas (Merlot, CS, CF). En vino joven 12% alcohol y en Riserva 12,5% con crianza mínima de 24 meses en Riserva + 3 meses en botella.
  • Castello di Brolio 2008:
    • Sangiovese 80%, 10% Merlot, 10% Cabernet Sauvignon.
    • 18 meses en barricas de roble.
    • Barone Ricasoli es la bodega más antigua de italia, data del año 1141.

 
Barone Ricasoli fue un político de principios del siglo XIX, dicen que fue el creador o el que puso las bases del Chianti moderno, investigó y experimentó en la viña para poder elaborar un Chianti de calidad que pudiera competir con el gran vino francés de la época.
Los vinos de esta zona son los que más me gustaron, junto con los Rosso y Vino Nobile di Montepulciano, quizás, también hay que decirlo, se asemejan más a lo que estoy acostumbrado. Nariz intensa, fruta roja madura, notas florales, violetas, arropado todo ello con las notas sutiles de crianza, tostados y especias. En boca es amplio, con cuerpo, mineral, dejando un paso afrutado, fresco y de larga persistencia, un auténtico vinazo.

Bolgheri Rosso Superiore (DOC)
  • Suelos compuestos de arcilla y piedra caliza.
  • Viñedo en general bastante joven, una media de 25-30 años.
  • Se estima gran potencial de sus vinos por la juventud de sus viñedos y los grandes vinos que se estan elaborando.
  • Sus vinos destacan por su perfil maduro, de color casi impenetrable y por una capacidad muy importante de envejecimiento.
  • Grattamacco 2008:
    • 65% CS, 20% Merlot, 15% Sangiovese
    • 18 meses en barrica de primer y segundo año, seguido de un refinamiento en botella de 12 meses.
    • Bodega, Tenuta Podere Grattamacco.
    • 14% alcohol.


Aquí ya pasamos a otro historia completamente diferente, los llamados "supertoscanos" (nombrados así por la prensa americana), surgieron a finales de los años 70 como respuesta al estancamiento que padecía el Chianti Classico en las últimas décadas: Rendimientos desproporciandos, maderas en muy mal estado, se apostaba más por la cantidad que por la calidad...El primer "supertoscano" en ver la luz fue el famoso Sassicaia, donde las variedades predominantes ya no eran la autóctona Sangiovese sino las bordelesas Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc. Marchesi Antinori elaboró el primer "superstoscano", Tignanello, donde la Sangiovese es la variedad predominante (mínimo un 80% dependiendo de la añada) frente las foráneas CS y CF.
Este vino viene a mostrar todo lo indicado más arriba, color picota impenetrable, nariz intensa y perfumada, fruta negra madura, balsámico, piedra mojada y notas especiadas para empezar, boca potente, carnoso, mineral y con un tanino bien integrado amén de su juventud, un gran vino, aunque nos diga poco de donde proviene.


jueves, 21 de julio de 2011

Cata de salidos, 2ª parte



Seguimos con esta cata de salidos, ahora es el turno de cuatro tintos y un dulce:


Reserva Real Torres 1999: Para elaborar éste vino han utilizado las mejores uvas de Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Merlot de su pequeña finca de Santa Margarida d'Agulladolç (2Ha.), ubicada a unos 360 de altitud y donde el suelo está formado por una fina capa de llicorella. Según las indicaciones de la bodega, éste vino llega a su plenitud en 2010: Bonito color picota cubierto. Nariz compleja y muy expresiva: fruta madura, trufa negra, cuero nuevo, ñoras, pimienta verde, laurel, chocolate, pan tostado, piedra mojada, mineral, espectacular la evolución en copa de éste Penedés. En boca me ha descolocado un poco, algo descompensado, vuelven las notas a cuero y la fruta madura, acidez todavía muy presente, gran persistencia. La nariz me ha gustado mucho, en cambio en boca, para mi gusto, le ha faltado equilibrio, algo más de peso (apreciación muy personal) y limar algunas aristas, caracterísiticas que bien se les puede pedir a estos vinos de alto copete y que en teoría está en su punto álgido.

Moncerbal 2002: Las uvas (Mencía) de éste espléndido Bierzo proceden de cinco pequeñas parcelas del paraje de Moncerbal, en la villa de Corullón. Viñas centenarias ubicadas en diferentes altitudes debido a las pronunciadas pendientes de sus laderas con suelos minerales de roca pizarrosa con arcillas y cuarcita: Inicialmente me pareció algo cerrado, muestra notas a caramelo "Kojak", floral, fruta negra, café y fondos tostados. Boca elegante, taninos bien integrados, no es un vino con mucho peso en boca, paso largo y con sensaciones minerales. Me hubiera gustado dedicarle más tiempo a éste Bierzo, tengo la sensación de haberme dejado muchas cosas por el camino, eso sí, está en un buen momento para tomar.

Dominio de Atauta Valdegatiles 2006: Éste vino no estaba para ser descorchado todavía, todo un sacrilegio, aunque era de esperar, me lo imaginaba algo más "hecho", pero me equivoqué, muy verde todavía, una tanicidad que se podía masticar, augura un enorme potencial, un mínimo de 5-6 años de botella para poder apreciar la grandeza de ésta tinta fina. Una lástima, aunque de todo se aprende.





Giacomo Conterno Barolo 1999: Importante productor de la zona del Piemonte, sus Barolos son considerados entre los mejoras de la zona. Su hijo, Giovanni Conterno, compró el viñedo de Cascina Francia (de donde proviene éste Barolo) en Serralunga d'Alba en 1974, dejando así de comprar la uva a los agricultores locales. La maceración de la uva de éste Barolo se alarga entre 3-4 semanas para asegurar una buena extracción de los compuestos fenólicos. La fermentación se lleva a cabo parte en madera y parte en depósitos de acero inoxidable, mientras que el envejecimiento tiene lugar en barricas de roble de diferente tamaño.
Servido en copa tipo borgoña y especial para la Nebbiolo: Decantado 6 horas, en nariz te da la sensación de estar entrando en un bosque húmedo, notas a trufa blanca y hojarasca, algo de fruta negra madura y finalmente un aroma perpétuo a sandía, sí, sí, sandía! Nos quedamos todos algo perplejos, y os aseguro que hasta el último trago de éste "morlaco", la sandía seguía allí. En boca deja sin sentido, contundente, unos taninos firmes pero elgantes, envolvente, un paso en boca medio, una acidez bien presente, en su punto, todavía sigue muy vivo, un gran Barolo. Sin duda el mejor (o el más disfrutable) de los tintos, bravo!

Dönnhoff Hermannshöhle Auslese-GK 1990: Par terminar la contienda, un Riesling de altura, un súper dulce, de una añada histórica en las regiones del Rhin y el Mosel, y venido del mejor pago de Niederhausen y de Nahe, según Dönnhoff. Un pago, Hermannshöhle, con una extensión de 8 hectáreas (4 Ha. en posesión de Hermann Dönnhoff) formado de pizarra, arenisca y vulcanita.
Estuvo decantado más de 6 horas, color dorado intenso, nariz compleja y muy expresiva: cítricos en forma de piel de naranja y lima, ligeras notas a hidrocarburos, pegamento, dejes minerales, el suelo pizarroso de éste pago se deja entrever. Si la nariz es exhuberante, la boca te transporta a otra dimensión, fresco, a destacar la sublime acidez de éste vino, bien integrada y compensada por el azúcar residual con el que nos deleita éste Auslese, de nuevo aparecen esas notas cítricas, dejando un recuerdo final que parece no terminar nunca, wuaaauuu. Hasta la fecha, uno de los mejores vinos que he probado, me atrevería a decir que roza la perfección. Estoy seguro que si fuera un medicamento en el prospecto se podría leer en letra mayúscula: TOMAR EN PEQUEÑAS DOSIS, ALTAMENTE ADICTIVO.



Y hasta aquí ésta cata de salidos, espero poder repetirla el año que viene, ha sido un disfrute en todos los sentidos, por un lado me he reafirmado en mis preferencias sobre algunos vinos probados, y por otro, un nuevo y "peligroso" camino se ha abierto ante mi, ese Barolo me ha tocado la fibra...

Para terminar, agradecer a Luis el buen ojo que tuvo para escoger los manjares que debían acompañar a estos vinazos, una cena a la altura de los vinos.




lunes, 11 de julio de 2011

Cata de salidos, 1ª parte






"Llamádme salido si gustáis perooooo..." Así titulaba el correo detonante de ésta magnífica cata, y a grandes rasgos estos fueron sus designios:

"...se me está ocurriendo algo GRANDE

¿Qué os parecería si montásemos una SEÑORA CATA? (cuando pongo mayúsculas y la nombro "señora" es porque quiero algo de veras fuera de lo normal).

* El valor económico del vino elegido debe estar entre los 75€ y los 150€.

*Cada cual, llegado el momento, se ha de preocupar de que su vino esté en las mejores condiciones de servicio (decantador, horas de antelación de aire, proporcionar información al respecto...)

*Hay que distribuir los diferentes estilos y clases de vino entre todos, tiene que haber de todo un poco.

*No se aceptará catar a ciegas, estos vinazos hay que disfrutarlos desde el preciso momento que se anuncien.

Dicho esto...¿Quién se anima?"

La respuesta fue unánime: ¡Cuando y donde! Y así, sin más, se fraguó está cata de salidos.

Empezamos con unas burbujas y seguimos con unos blancos...

Dom Pérignon Vintage 2000: Un vino sólo creado en años en que la cosecha ha sido excepcionalmente buena. Elaborado con un coupage de Chardonnay (55%) y Pinot Noir (45%), de color amarillo inteso, burbuja pequeña y abundante. Nariz incialmente algo cerrada, ligeras notas a manzana al horno, cítricos...Con la aireación va ganando en complejidad aromática, tostados, toques de bollería, notas minerales en forma de tiza. Equilibrado en boca, cremoso, carbónico perfectamente integrado, una acidez todavía muy viva que denota al espumoso de una frescura excepcional. Es la primera vez que pruebo éste champagne, evidentemente su precio casi prohibitivo para la mayoría de bolsillos es su gran handycap y más habiendo en el mercado otras opciones de altísima calidad a menor precio (que malo es comparar). Con éste espumoso y una serie de brindis damos por empezada la cata de salidos.


La Grande Année Bollinger Rosé 2002: Éste rosado esta elaborado por un 62% de Pinot Noir y un 38% de Chardonnay (de los que 73% de grands crus y el 27% de premiers crus). Como curiosidades comentar que la Maison Bollinger es la única bodega de Champagne que emplea a un tonelero encargado de fabricar y reparar ¡350 toneles al año! Sus champagnes maduran un mínimo de tres años en botella antes de salir al mercado. Como su propio nombre indica, Grande Année (gran cosecha), nace cuando Bollinger cree que ha habido una cosecha excepcional. Estamos ante una excepcional añada, la 2002, éste rosado a permanecido cinco años sobre sus lías y se añeja en botella bajo su corcho. Servido en copa tipo flauta, presenta un atractivo color rosado con un desprendimiento de finas burbujas "perlage". Nariz muy expresiva, compleja, exhuberante: Intensos aromas a frutillos rojos, bollería, almendras tostadas, bombones de guindas y licor (cherry-liqueur). En boca se muestra elegante, franco, vinoso, ligera cremosidad, buena acidez (qué frescura) aparecen de nuevo esos frutillos rojos en el postgusto, carbónico perfectamente integrado, la burbuja fina acaricia el paladar en cada trago, un vino de máxima expresión y sensualidad, éste Rosé me ha hecho tocar el cielo...

Aquí dejamos las burbujas y nos centramos en dos blancos franceses también:

"Y" 2004: Único vino seco del prestigioso Chateau d'Yquem, elaborado a partes iguales de Sauvignon Blanc y Semillón, cada una criada sobre sus lías en barricas de roble nuevo de ligero tostado durante 14 meses (maduración que varia en cada cosecha). Como curiosidad comentar que "Y" se elabora desde 1959, y desde entonces sólo se han vinificado 23 añadas. Éste blanco estuvo unas cuatro horas decantado...Inicialmente nos invaden notas a fresa acida, seguido de piel de meloctón, del melocotón recién cogido del árbol, con los ojos cerrados, hubiera jurado que alguien me había puesto un melocotón en las narices, pasamos a notas cítricas (pomelo), manzana verde, hinojo y un mineral cada vez más presente...Me quedo corto con lo descrito, os lo aseguro, su nariz es realmente compleja, necesita mucha más dedicación pero por desgracia nos quedaban aún muchos vinos por delante, se nos acumula el trabajo ;P. Boca multidimensional, una acidez marcada pero para nada molesta que augura una larguísima guarda, de paso seco y posgusto largo por no decir interminable. Una joya aún en edad temprana, pero os aseguro que ha sido todo un disfrute para mis sentidos.


Chateau de Beaucastel Blanc "Vieilles Vignes" 2001: Un blanco de la AOC Chateauneuf-du-Pape, 100% Roussanne, una de las seis variedades blancas permitidas en esta zona del Sud del Rhône. Una viñas viejas de unos setenta y cinco años de edad conforman éste pequeño "pago" de 3Ha. Su suelo es de arena y arcilla, cubierto de guijarros grandes de canto rodado, que aportan aireación y buen drenaje a la viña. Vamos al vino, su color de oro viejo ya nos deja perplejos, se aprecia cierta untuosidad. Nariz intensa, azúcar quemado (misma sensación que cuando quemas el azúcar para hacer crema catalana), flores blancas, miel, compota de manzana, ligeros cítricos y fondo mineral. Paso en boca elegante, con cuerpo, envolvente, vuelven las flores blancas, posgusto largo y con un final ligeramente amargo. Tengo que decir que me ha sorprendido gratamente, no me esperaba un blanco así, una nariz muy compleja y peculiar, y en boca mucha elegancia y personalidad. Hasta aquí la primera parte, donde los blancos y un rosado han dado el pistoletazo de salida a ésta magnífica cata...En unos días la segunda parte, donde los tintos y un super dulce toman el protagonismo.

martes, 22 de febrero de 2011

Petit chef




Éste fin de semana me apetecía ponerme delante de los fogones, llevaba días de blog en blog cogiendo ideas a ver si veía alguna receta que me inspirara un poco. La comida del sábado la tenía casi decidida desde hacía ya varios días, pero el domingo no, y gracias a "La barriga de lolo" me decidí por un sencillo pero suculento plato de pescado. Así pues, ya lo tenía todo decidido, el sábado unas alubias verdes "verdinas" con almejas y langostinos y para el domingo un rodaballo al horno con refrito de ajos. Ahora ya sólo quedaba decidir los vinos que acompañarían sendos platos. El sábado por la mañana, aprovechando que tenía que ir a Barcelona, me acerqué a la Enoteca d'Italia con la intención de hacerme con algunos vinos y conocer de una vez éste "rincón" de vinos italianos. Salí con un Prosecco para las alubias y un blanco con crianza para el rodaballo.

La preparación de las alubias se alargó casi 2 horas, me decidí por una cocción lenta, sino me la jugaba a que se rompieran. Las almejas las agregué a la olla en los últimos 5 minutos de "chup chup" y los langostinos, después de pasarlos ligeramente por la plancha, los coroné en la cima del plato para que el calor de las mismas alubias terminaran de cocer el langostino, todo en su punto. Momento idóneo para descorchar éste espumoso, Bortolomiol Valdobbiadene Prosecco Superiore Senior DOCG Extra Dry, nariz afrutada con dejes tropicales, burbuja fina y bien integrada, un espumoso armónico, delicado y muy elegante, perfecto para aperitivo o para acompañar unas "verdinas" con almejas y langostinos, ¡os lo aseguro!

Ahora nos situamos a mediodía de domingo, los fogones ya estan al rojo vivo para empezar a preparar el rodaballo. Paso por la plancha los 2 lomos para marcar la piel, y seguidamente van directos al horno a 200º. Mientras, hago el refrito de ajos en una paella a parte, y en 20 minutos lo tengo todo listo para emplatar. El vino blanco pedía a gritos que lo abrieramos, Fosarin 2009 de la bodega Ronco dei Tassi (DCO Collio), ubicada en Gorizia muy cerca de la frontera con Eslovenia, interesante blanco con un coupage de Tocai Friulinao, Malvasia y Pinot Blanco: nariz expresiva ya de inicio, hierbas aromáticas y especias, va evolucionando a fruta algo madura (piña y albaricoque). Su crianza (ligera) en barricas de roble le aporta complejidad y estructura en boca, paso elegante, algo graso pero fresco y una acidez que augura buena guarda, un blanco magnífico, el entendimiento entre el vino y el pescado ha sido total.


martes, 18 de enero de 2011

Terruño en estado puro




Entrados ya en el nuevo año, nos juntamos para celebrarlo como más nos gusta, sentados en una mesa y disfrutar de buenos vinos y de una deliciosa comida, un binomio, vino y comida, perfecto, que no lo sería tanto sin una excelente compañía con quien compartir dichos placeres.

Cuatro vinos fueron los escogidos, y una serie de delicatessen acompañaron a cada uno de ellos de forma espectacular.
Empezamos a abrir boca con unas burbujas alemanas, un Sekt de Barzen, pero esta vez no de Riesling sino de Pinot Noir, Spätburgunder Rosé Sekt Brut 2009, un rosado delicioso, elegante y cautivador, refrescante forma de dar la bienvenida a éste 2011 recién llegado.


Ya sentados en la mesa, seguimos con un blanco de la Borgoña (Mâcon), Domaine Guffens-Heynen Pouilly-Fuissé "La Roche" 2004. Decantado una hora antes, nos muestra inicialmente aromas a humedad y sotobosque, le cuesta mostrar su cartas. Seguimos moviendo la copa y van apareciendo nuevos matices: amielados, frutos secos, fondos tostados y vainillas. Todos estos aromas muy de fondo, ya que todavía persiste, y de que manera, éste aroma a sotobosque que no deja entrever mucha cosa más. La verdad es que la nariz de éste blanco me ha dejado un poco desencajado. En boca se deja notar más su paso por barrica, acidez bastante presente, final largo con toques minerales. No me ha terminado de convencer éste Chardonnay, una nariz algo descompensada y una boca algo falta de todo, esperaba mucho más, y más después de haber probado otros vinos de la misma zona que me dieron unas sensaciones completamente distintas y porsupuesto más afines a mis papilas.
Pasamos a un vino de las antípodas, desconocía por completo la existencia de ésta bodega, había oído hablar maravillas de la Shiraz australiana en general, pero sobre todo la de la zona de Barossa Valley y McLaren Valley (sud de Australia) en particular.
David Powell es el propietario y enólogo de la bodega Torbreck Vintners, fundada en 1994, empezó a cosechar éxitos bastante temprano gracias a la compra de viñedo muy viejo, de donde obtuvo uvas de la mayor calidad de la región, a ello se le suma el trabajo con bajos rendimientos y una "obsesión" por mostrar el terroir en sus vinos.

El elegido fue The Factor 2004, un Shiraz 100%. Decantado dos horas antes...Aún recuerdo el momento en que doblé el lomo para coger el decantador que había dejado en el suelo de la terraza, los aromas concentrados de ese vino entraron por mis fosas nasales dejándome atónito, y porque no decirlo, ¡¡alucionado!! No podía ser, al aire libre y sin acercarme apenas el decantador a la nariz ya había podido sentir toda esa potencia. Raudo y veloz me voy hacia el comedor para servir el vino en las copas compradas expresamente para la ocasión, unas Riedel Shiraz. Mientras voy sirviendo el vino va mostrando sus bazas, su color picota impenetrable va dejando rastro en la copa en cada vaivén, lágrima densa y bien marcada. Ahora llega el momento de acercarnos la copa a la "napia", qué momento, os aseguro que es la primera vez que mis narinas respiran tal concentración de aromas, en el comedor se hace un silencio que rápidamente se rompe con un UAAAAAAAAAAAAAAAALAAAAAAAAAA únanime, los ojos se nos salen de la órbita, qué nariz: Balsámicos en forma de eucalipto, fruta negra madura, olivada negra, confitura, toffe, regaliz, caja de puros, cuero, pimienta negra, mina de lápiz, tostados...Cada uno de estos aromas bien marcados y a su debido tiempo, como si de un desfile se tratara, menudo chorro de sensaciones, cada vez que movías la copa aparecía uno nuevo, qué disfrute, exuberante. Llegados a éste climax de aromas, nos quedaba el deleite final, arrimar la copa y echarle un buen trago. Toda esa potencia aromática se percibe en su totalidad en boca, envolvente, se puede masticar, estructurado, complejo, sabroso, explosión frutal en el retro, ahumados, trago larguisimo y con ligeros toques amargos que le dan al vino un final de traca, puro terroir, ¡salvaje! De lo mejor que he probado nunca, lástima su elevado precio, pero es de esos vinos que no os podéis perder, os lo aseguro.


Pasamos al tercer y último vino, un Barolo, Roberto Voerzio Cerequio 2000. Uno de los productores más representativos de la esencia de la tradición del Barolo y su modernización. Cerequio, terruño ubicado en su pueblo natal de La Morra, es uno de los seis pagos donde Roberto Voerzio elabora Barolos (Brunate, Cerequio, La Serra, Capalot, Sarmassa y Roche dell'Anunziata Torriglione). No cabe duda que la principal característica que encontramos en sus vinos es la verdadera esencia del terruño, y ésta ha sido uno de las principales motivos por lo que nos hemos decidido por éste vino. Decantado unas 3 horas, se muestra aún muy hermético, aromas a fruta roja y negra, especias, cueros y fondos ahumados, de momento poca cosa más podemos sacarle a éste morlaco. Le damos algo más de tiempo mientras preparamos el siguiente tentenpié. De vuelta a por el Barolo, notamos unos balsámicos bastante marcados acompañados de notas a regaliz. En boca es todo potencia, taninos elegantes pero aún por pulir, estructurado y de trago largo y persistente. Tenemos la sensación de no haber podido "entender" del todo éste vinazo, probablemente necesitara más aireado para poder apreciar toda su complejidad, que la tiene. Lo seguiremos intentando, tengo ganas de seguir conociendo estos vinos y la "joya" que los hace posibles, la Nebbiolo.

Para acompañar debidamente cada uno de estos vinos, fuimos incorporando una serie de quesos y ahumados, escogidos para la ocasión. Como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo alguna muestra. No puedo terminar éste post sin antes agradecer a mi gran amigo y compañero de fatiga, Jordi Castelló, por TODO lo hecho por llevar a cabo esta gran cata y por mucho más...

Salut.