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jueves, 19 de septiembre de 2013

Bodega Puig Priorat


Se puede decir que éste fue un fin de semana completo, una despedida de soltero tuvo la culpa, nos juntamos un grupo de amigos para festejarlo por todo lo alto. El lugar escogido para tan magna celebración fue una preciosa finca rodeada de viñedos y bosques de pinos, encinas y robles, Les Quimeres, donde casualmente también hacen un excelente vino con D.O Montsant, Finca Fontanals.



Como no podía ser de otra forma empezamos el día visitando una gran bodega de la zona, Bodega Puig Priorat, en Gratallops (Tarragona). Probablemente la mayoría la conoceremos como Viñedos de Íthaca, desde hace relativamente poco tiempo la bodega ha cambiado de nombre, y no sólo eso, también lo ha hecho la imagen y nombre de algunos vinos. Silvia Puig, enóloga e hija del fundador Josep Puig, ha tomado las riendas del barco. Han incorporado algunos vinos nuevos y también han dejado de elaborar otros.

Subidos a un 4x4 empezamos la visita paseando entre las viñas, las cepas estaban en pleno esplendor, magníficos racimos de uva ya maduros esperan a ser vendimiados. Pudimos ver las distintas variedades con las que trabajan: Syrah, Garnacha, Cabernet Sauvignon, Touriga Nacional, Cariñena...Las variedades blancas, Garnacha Blanca y Pedro Ximénez se encuentran ubicadas en Poboleda. Seguido, nos trasladamos a la bodega para ver la zona de vinificación y donde duermen las barricas a temperatura constante. Terminada la parte teórica, toca ya disfrutar de los vinos:



Empezamos por una de las novedades, un blanco de Rueda, Dominicus Verdejo 2012, no soy muy "verdejero" por lo que no lo disfruté tanto como el resto de vinos, correcto, sin más. Proseguimos con su blanco por excelencia (a mi entender), Odysseus Garnatxa Blanca 2012, frescura, untuosidad y mineralidad, una gozada de vino, y con unos añitos más encima, mejor. Seguimos con otro blanco, Odysseus Pedro Ximénez 2012, esta vez no me entusiasmo como en ocasiones anteriores, quizás porque venía precedido de una excelente Garnacha Blanca.
Pasamos a los tintos y empezamos por la nueva incorporación, Dominicus tinto 2009, cupage de Garnacha (50%), Cariñena (35%) y Syrah (15%). Sus 12 meses de crianza en barricas de roble francés se notan, sobretodo en nariz, sin ser excesivo eso sí, le aporta al vino esos toques de madera noble, tostados y regaliz, sin que la fruta pierda protagonismo. Un vino muy interesante a muy buen precio teniendo en cuenta que es un Priorat, aunque también creo que es el menos Priorat de todos los tintos de la bodega. Seguimos con el Akyles 2009, Garnacha Negra y Peluda (45%), Cariñena (40%) y Cabernet Sauvignon (15%), fue el vino que más me gustó de la cata, anteriores añadas de este tinto me habían dejado algo descolocado por su marcada rusticidad, pero esta vez ha sido muy diferente, un vinazo, un Priorat de cabo a rabo, nariz compleja y de gran personalidad, fruta y madera van de la mano, todo muy bien ensamblado, en boca es todo poderío, elegancia y sutileza, goloso y persistente, dejando un inmejorable sabor de boca. Vamos con el hermano mayor del Akyles, Odysseus Único 2009 (anteriormente era el etiqueta roja), Garnacha Negra y Peluda (40%), Cariñena de viejos costeros (40%), Cabernet Sauvignon y Syrah (10% respectivamente), un vino de gran expresión donde la concentración y la mineralidad son su santo y seña, le faltó tiempo en copa, tiempo que no le dimos, lo bebimos antes de que nos pudiera expresar todo su potencial, aunque sin duda vimos que estábamos delante de un gran vino. Terminamos la cata con uno de los dulces de la bodega, Penélope dulce de Garnacha Peluda 2009, notas pasificadas, compotadas y frutos secos, untuoso en boca, dejando notas de caramelo y ligeras sensaciones a chocolate negro, excelente vino para postres o para acompañar unos quesos azules.


Como ya anunciaba al inicio del post hay vinos que han dejado de elaborar, estos son el Odysseus Etiqueta Negra (era el vino top de la bodega), y el Odysseus Rosado, que por cierto tuvimos la suerte de poder descorchar una botella en la cata, uno de mis rosados de cabecera, y el vino que me hizo conocer esta pequeña pero gran bodega del Priorat.

Y en resumidas cuentas esto fue todo, pero no me gustaria terminar este escrito sin antes agradecer a Salva Costa su amabilidad y su savoir fair, moltissimes gràcies per tot!!

Salut!

viernes, 30 de noviembre de 2012

Clos Dominic, visitando el Priorat


Ya son varias las veces que nos hemos adentrado al corazón del Priorat para compartir buenos momentos en Clos Dominic, una bodega familiar de la que me considero un fiel admirador y que recomiendo visitar.




Intentamos visitar la bodega y la finca una vez por año y cada vez que vas descubres cosas nuevas que te cautivan. La jornada empieza en el centro de Porrera, en un bar auténtico donde entre cafés y cortados aparece Paco, el elaborador de los vinos. Después de un breve intercambio de palabras nos subimos cada uno a su coche y seguimos al maestro hasta el origen de los vinos de Clos Dominic, La Tena. Es una pequeña finca llena de naturaleza y licorella. Fuertes pendientes, mineral, flores silvestres, hierbas aromáticas, desorden ordenado y cepas en los sitios más inverosímiles te hacen comprender el porqué de la complejidad que encuentras en cada copa de estos vinos. Es recomendable subir por el camino hasta el pino donde puedes observar magníficas vistas de la finca y de Porrera. Los más osados pueden subir hasta lo más alto de la colina y a parte de ganarse los vinos que se catan después, entenderán lo difícil que es trabajar esas cepas. En las imágenes de diferentes épocas podéis ver vistas de la finca aunque si queréis acercaros a lo que se siente cuando está allí, recomiendo hacerlo con una copa de Clos Dominic.










A continuación nos dirigimos hacia el centro del pueblo donde en una de las sinuosas calles se encuentra la bodega y te recibe Dominic, el alma de los vinos. Es una casa de pueblo donde la primera planta y el sótano están destinados a la elaboración de vino. Una casa grande pero una bodega pequeña que permite mimar mucho a sus vinos y mejorar con su elaboración todo aquello que ya ha hecho La Tena. Tienen una producción pequeña, no son nada intervencionistas y trabajan los vinos de una manera muy artesanal. Cada barrica es tratada como un hijo y recomiendo mucho escuchar las explicaciones de Dominic acerca de los lugares de la bodega donde esas barricas sacan todo su potencial.



 Después de ver de donde vienen y cómo se hacen los vinos solo falta comprobar el resultado final. La mesa de catas nos espera con un suculento y merecido desayuno a base de pan con tomate, embutidos y cocas. Me costaría decir qué me gustó más ya que en la ciudad cuesta encontrar tales materias primas. Mientras tanto Paco descorcha y sirve los principales vinos de la bodega. Clos Petó, Vinyes Baixes y Vinyes Altes. Vinos potentes pero a la vez sedosos que te trasladan de nuevo a la Tena y con una complejidad que invita a no dejar de mover la copa y oler. Para no alargarme os dejo un par de posts donde están nuestras impresiones de los diferentes vinos de la bodega. 1) Cata Clos dominic 2) Seleccions Clos Dominic



Y hasta aquí nuestra visita a Clos Dominic….

miércoles, 23 de marzo de 2011

Seleccions de Clos Dominic, Priorat en estado puro


Varias son las catas que he realizado de la bodega Clos Dominic y me considero un gran admirador de sus vinos. En las catas realizadas hasta el momento se solían probar los tres vinos que hacen (Clos Petó, Vinyes Baixes y Vinyes Altes) y como colofón una de sus espectaculares selecciones. Todos y cada uno de ellos deleitaban al personal y de hecho nunca faltan en mi bodega. Pero esta vez se quiso dar un paso más allá y nos salimos un poco del guión. Para empezar se escogió un día catalogado como muy bueno en el calendario de cata lunar que nos facilitó la bodega. Los asistentes, una mezcla entre contrastados blogueros y apasionados por el mundo del vino ya eran conocedores de la bodega en su mayoría y venían dispuestos a descubrir qué se esconde detrás de estas joyas del Priorat. Y en cuanto a los vinos, se escogieron las bestias pardas de la bodega.


Para ponernos en
situación decir que Clos Dominic es una bodega familiar del Priorat, nada intervencionista en la elaboración de sus vinos. La bodega está situada en Porrera y a un kilómetro está la Tena, la finca de donde proceden los vinos y el lugar al que te trasladas cada vez que acercas la nariz a la copa. Dentro de poco voy a visitarla por primera vez así que ya os contaré más detalles.


Los vinos elegidos fueron los Seleccions de la bodega y un invitado de excepción, su vino blanco. Estos vinos son selecciones del vino de gama alta de la bodega (Vinyes Altes), sólo se realizan cuando la añada es excelente y proceden de viñas viejas que dan resultados muy satisfactorios. Su producción es muy pequeña y llevan los nombres de los hijos de Domincic y Paco (Miriam, Ingrid y Andreu) en función de si están hechos de Cariñena, Garnacha o de ambas. Todos ellos fueron decantados durante un mínimo de 5 horas.

El primer vino ca
tado fue el Clos Dominic Blanc 2008 en su formato magnum. Este vino está elaborado con Garnacha blanca, Macabeu y en menor medida Picapoll y Riesling. Ha permanecido durante 12 meses en barrica de roble francés y situado en una de aquellas esquinas mágicas que hay en la bodega. Se presenta untuoso y de un color dorado subido. El espectáculo empieza cuando te acercas la copa a la nariz. Destaca lo intenso que es y en seguida desprende aromas a matorral, frutos secos, cítricos (limón, piel de naranja), orejones, hierbas aromáticas, aquí los afortunados que han estado en la finca dicen que huele a la Tena, y al cabo de un rato notas muy curiosas a tomatera. En boca es goloso, con una acidez muy correcta y un postgusto largo. Un vino muy diferente a los blancos que estamos acostumbrados y con una larga vida en botella.


A continuación le tocó el turno al Vinyes Altes Selecció Miriam 2006. Este vino está elaborado en un 95% con Cariñena y ha permanecido 18 meses en barricas de roble francés. Fue el único de los vinos que no se presentó en formato magnum y el que ha estado más tiempo embotellado. De color picota intenso y capa media-alta en nariz destaca su alta complejidad. Empieza con notas a laca, frutos rojos, violeta, flores, torrefactos y el típico mineral de la zona. Al oxigenarlo aparecen aromas a cola y sotobosque. En boca permanece el mineral y los frutos rojos, es potente, equilibrado, con los taninos domados y con un postgusto largo. Entra tan bien que apenas se nota que tiene alcohol. Es evidente que es el vino que está más evolucionado y listo más para ser bebido.

Seguimos con el Vinyes Altes Selecció Ingrid 2007 en formato magnum. Es un monovarietal de Garnacha procedente de viñas viejas y ha permanecido 18 meses en barricas de roble francés. El color es muy parecido a su antecesor aunque quizás un poco más brillante. En nariz es el que se presenta más cerrado de todos (después de 6
horas de decantación!) pero al cabo de un rato empieza a mostrar todo el potencial que le atesora con notas a frutos rojos, fresa, mineral, acetona, balsámicos y tinta china. En boca es potente, con los taninos un poco más marcados, frecos y con una acidez que le augura un futuro prometedor en botella. Un vino extraordinario que le ha costado un poco expresar lo que lleva dentro y con un porvenir muy bueno.
Por último el Vinyes Altes Selecció Andreu 2007 en formato magnum. Este vino está elaborado con Cariñena de viñas viejas y ha estado 18 meses en barricas de roble francés. También necesitó una dosis de oxígeno extra a parte de la decantación pero en seguida dio muestras de su complejidad. En nariz desprende aromas a frutos rojos, toffe, cacao, mineral, hierro. Seguimos moviendo la copa y aparece el tomillo, sotobosque, incienso, da la sensación que podrías seguir moviendo la copa toda la noche y los aromas irían variando continuamente. En boca es sedoso, envovente, de largo postgusto y otra vez con esa acidez que le va dar la gloria eterna. Nos encontramos delante de un vino que ya presenta muy buenas maneras pero que no va a hacer nada más que mejorar en los próximos años. Es difícil pero valdría la pena hacerse con una botella y guardarla un tiempo para comprobar si como alguien dijo en la cata se convierte en el Pingus del Priorat.

Y hasta aquí esta gran cata tan difícil de realizar que fue posible gracias a la organización de Oscar Gallifa y a la colaboración de Dominic y Paco. Gracias a todos por hacernos disfrutar con estos vinazos!!!

miércoles, 16 de marzo de 2011

Odysseus: El juego de los Syrah 2008




Silvia Puig y Josep Puig (Viñedos de Ithaca) nos hicieron participes éste viernes pasado de un juego donde la idea consistia en catar dos vinos y hacer nuestros coupages con diferentes porcentages de los vinos, para encontrar así el que más nos gusta. El "juego" venía en una caja, dentro encontramos las dos botellas de vino, una muestra del terruño de cada uno de los vinos y una carta firmada por los susodichos con una breve explicación:

La bodega tiene en Gratallops dos parcelas de Syrah, distan tan solo 10 metros una de la otra, pero sus suelos son marcadamente diferentes. En uno de ellos predomina la pizarra (llicorella), en el otro el panal (mezcla de arcilla, cantos rodados, arena, silicio y pizarra).




Sentados todos alrededor de una barrica, empezamos el juego catando primero el Syrah de panal: Color picota de capa alta con ribete amoratado, nariz inicialmente poco expresiva, tan solo apreciamos notas balsamicas y fondos a pimienta negra. Después de un rato aireándolo, asoman notas a paloduz, chocolate, café y tostados. Paso en boca elegante, fresco y con un posgusto medio.

Seguimos con el Syrah de llicorella: Color picota, más intenso si cabe que el anterior, de capa alta y ribete amoratado. Inicialmente le cuesta mostrar "su nariz", notas lácteas que desaparecen rápidamente para dar paso a aromas especiados, balsamicos (anisados), tiza y albaricoque, evolucionando hacia orejones. Entrada potente, tanino algo marcado pero sin ser molesto, paso largo que deja un ligero postgusto a regaliz negro.

Después de probar los dos vinos, estuvimos todos de acuerdo en que necesitan un afinamiento en botella, un par de añitos creemos que sería tiempo suficiente para que puedan asentarse y mostrar todo su poderio. El que más gustó, el Syrah llicorella, tanto por su nariz, como por su portentoso paso en boca, ¡brutal!

Llegado el momento de hacer los coupages, decidimos primero hacer el que la bodega aconseja, aunque probados los vinos, creímos también que sería el más indicado, 2/3 partes de Syrah llicorella por 1/3 de Syrah panal, una fusión de dos terruños donde la llicorella le aporta personalidad y estructura y el panal una pincelada de frescura, dando como resultado un vino más expresivo y complejo con un tanino algo más sedoso y esa potencia (domada) típica de los buenos vinos del Priorat, excelente combinación.

Difícil superar éste vino, pero por probar que no quede, hicimos otro coupage, ésta vez mitad y mitad...El resultado fue otro muy diferente, sobretodo en boca, un paso más fresco y amable ayudan a que éste segundo vino sea más fácil de beber que el primero, aunque la mayoría nos quedamos con el primer "combinado".


Gracias Carles por el buen rato que pasamos en el Celler de Coll Favà.
Vicente y Toni, como siempre, un placer compartir copa con vosotros.



viernes, 13 de agosto de 2010

Vinos Mitológicos


El año pasado por estas fechas tan calurosas recuerdo estar descorchando una botella de vino blanco que había tenido guardada en mi bodeguita durante casi un año, un Priorat de Garnacha Blanca. Los vinos probados anteriormente de ésta misma bodega me habían sorprendido muy gratamente, de ahí el interés por probar dicha Garnacha prioretana. Tal y como esperaba no defraudó ni mucho menos, espectacular.

Con el paso del tiempo he tenido la oportunidad de probar alguno de sus tintos y son de traca. Llegados a éste punto, decidí hablar con mi amigo Carles del Celler de Coll Favà y le propuse una visita a dicha bodega, tenía ganas de conocer a los hacedores de tan benditos caldos...Menuda sorpresa me llevé cuando Carles me llama un día y me dice que el mismísimo Josep Puig en persona vendrá al Celler a explicarnos sus vinos, casi me salta la lagrimilla...

Así fue, un viernes tarde nos juntamos unos cuantos alrededor de una mesa para oír las explicaciones de Josep Puig y deleitar nuestros sentidos con sus vinos. Como la mayoría ya sabréis, estoy hablando de la Bodega Viñedos de Íthaca y de sus vinos Odysseus y Akyles.

Para ir abriendo boca, empezamos por dos blancos, Pedro Ximénez 2008, variedad atípica en el Priorat, pero con un resultado sorprendente: Afrutado, fresco, cítrico, herbáceo, graso, untuoso, fondos anisados (hinojo) y de acidez presente, sin tener paso por madera, éste blanco puede seguir mejorando durante 5 ó 6 años más. Seguimos con otro blanco, Garnacha Blanca 2009, proviene de viñas viejas de 80 años plantadas en suelos pizarrosos (llicorella). De movimiento algo viscoso deja caer una lágrima densa y lenta, afrutado, aromas a piedra mojada, hierba fresca, hinojo, comino, fondo mineral. E boca es contundente, amplio, untuoso, final ligeramente amargo, fresco, muy vivo y algo "verde" todavía, más botella le sentará de maravilla (hasta 5 años de guarda sin problemas), aunque a día de hoy ya está espectacular, de lo mejor de la noche, y sin duda, mi vino preferido de la bodega.

Emepzamos con el primer tinto, Akyles 2008, 6 meses de crianza en barricas de 400 litros, con un coupage de Garnacha y Cariñena de viñedos jóvenes (entre 10 y 12 años). Color picota intenso, fruta negra madura, vainillas, sutiles sensaciones a madera, balsámicos. Entrada en boca potente, goloso, ligera astringencia, final algo amargo y persistente. Un vino al que no le he terminado de encontrar el punto, lo he encontrado un poco desbocado aún, aunque ya lleva un tiempo en botella, le falta limar algunas aristas, quizás con algo más de cristal se deje tomar mejor.


Continuamos la cata con Odysseus 2005 (etiqueta blanca), mejores sensaciones que con el anterior, buen equilibrio entre los aromas varietales y las notas de crianza, mineralidad siempre presente, buen conjunto, pero queda algo eclipsado por sus dos hermanos mayores.

Pocos de los asistentes habíamos probadoOdysseus 2004 (etiqueta roja), su coupage ya llama la atención ya que utiliza entre las ya archiconocidas Garnacha, Cariñena y Cabernet Sauvignon, un poco de Petit Verdot y algo de Touriga Nacional, ésta última variedad típica de Portugal le aporta al vino color y tanicidad. Picota de capa alta, nariz compleja, intensa fruta negra, balsámicos en forma de regaliz, anisetes, mina de lápiz, madera bien integrada, ésta se aprecia y arropa bien esos primarios para redondear esa nariz tan golosa. Paso por boca elegante y sedoso, con cuerpo, amplio y muy persistente, un vinazo en toda regla, y que nos abre las puertas a la joya de la corona.

De éste Odysseus "Maset del Ros" 2006 (etiqueta negra), el vino top de la bodega, sólo se hacen 1500 botellas al año, de ahí que poder hacerse con una de ellas sea todo un lujo. Se nos presenta de color picota subido, nariz potente, fruta negra madura, marcada mineralidad, especias, torrefactos y fondos a tabaco. En boca los taninos ya bastante domados apaciguan esa entrada tan potente y carnosa, vuelven los terciarios en forma de café y ahumados, de trago larguísimo y sin duda, invita a seguir bebiendo, un vino que emana terroir en todo su conjunto, ¡sublime!

Para terminar la contienda un blanco, sí sí, un blanco después de haber pasado por toda la retahíla de tintos, Akyles Macabeo 2009, aunque parezca difícil os puedo asegurar que dio la talla, para nada se quedó atrás, éste blanco fermentado en barrica muestra carácter y personalidad, característica intrínseca en los vinos de ésta pequeña bodega de Gratallops.

Personalmente he disfrutado como un niño con zapatos nuevos, poder probar y comentar estos vinos con Josep Puig ha sido todo un lujo, su forma de ver y hacer el vino quedan plasmados en cada botella de ésta bodega.

Ya sólo me quedan probar los dulces, Penélope, tienes las horas contadas ;-)

Salut.


viernes, 25 de diciembre de 2009

Clos Dominic


Hace unos días tuvimos el placer de hacer una cata de cuatro de los vinos de Clos Dominic en el enogarage de Oscar. En el Tasta Porrera 2009 probamos algunos, y las sensaciones fueron muy buenas, de ahí el interés para probarlos con un poco más de calma.

Clos Petó 2007: Bonito y vivo color picota de capa media-alta, su paso por copa va tintándola de su color morado. En nariz nos sorprende inicialmente con aromas a chocolate, fruta roja, moras y balsámicos. Ha seguido evolucionanado hasta darnos regalices y torrefactos. Aun con margen de mejora, un vino muy interesante y ha tener muy en cuenta. Una RCP Excelente.

Clos Dominic Vinyes Baixes 2006: Color rojo rubí de capa alta. Nariz intensa, con predominio de notas herbáceas (rúcula), fruta roja y negra madura, floral (violetas) fondo balsámico, fresco, mineral, toques a tabaco, ceniza, cueros y animal mojado, ¿a cuadras?. En boca tiene un buen ataque, amable, cierto verdor, sabroso y con presencia a fruta roja en el retro. Un buen vino que nos abre las puertas de su hermano mayor, el Vinyes Altes!

Clos Dominic Vinyes Altes 2006: Color picota, opaco, de capa alta y lágrima densa. Aromas a acetona o lacas muy marcados. Poco a poco entran en escena los aromas a fruta madura, especiados, en forma de pimienta negra, torrefactos, ahumados, chocolate y vainilla. Su paso en boca es de ensueño, aterciopelado, sabroso, envolvente, estructurado, buena acidez que le aporta frescura, final largo y persistente. Taninos aun algo presentes, que con algo más de botella quedaran totalmente integrados. Una joya de vino!!

Clos Dominic Vinyes Altes Selecció Miriam 2006: Color picota de capa alta. Aromas a acetona muy presentes, lleva casi 2 horas decantado pero sigue bastante cerrado. Aparecen ligeros aromas a fruta negra muy madura y algo de torrefactos, pero los aromas inciales a acetonas o laca siguen predominando por lo que no podemos apreciar mucho más. Sedoso en boca, ciertas notas amargosas, equilibrado, taninos bien integrados, mineralidad muy marcada, persistente, un vino de trago largo, para acompañar, por ejemplo, un magret de pato. Creo que es el primer vino monovarietal de Cariñena que pruebo, y porsupuesto no va a ser el último. Un vino con un gran potencial y una producción muy limitada, me gustará probarlo de nuevo más adelante.