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viernes, 25 de enero de 2013

Armand Rousseau Gevrey Chambertin, un halo de esperanza

  

Como ya comenté en un post anterior, seguimos pasito a pasito con los vinos de la Borgoña, tanto tintos como blancos, y como cabía esperar la Chardonnay nos está cautivando más en lineas generales. Pero no todo han sido desencantos por lo que hace a los tintos, ayer vimos un halo de esperanza, una Pinot Noir venida de la zona tinta por excelencia en la Borgoña, Cote de Nuits, donde dicha variedad se alza mostrándonos su máxima expresión. El vino en cuestión es un Village de Armand Rousseau, Gevrey Chambertin 2005. 

-No cabe duda que estamos delante de uno de los elaboradores y de las zonas más importantes de la borgoña tinta, en posts venideros haré más hincapié y explicaré lo mejor que sepa las grandezas de Armand Rousseau, de Gevrey Chamebrtin y sus míticos Grand Crus-

Como os iba diciendo este Village nos abrió a todos los ojos, una nariz inicialmente algo tímida, pero con el vaivén de la copa se va descubriendo poco a poco: Aromas a carne roja o sangre, en algunos Ribera del Duero he sentido éste mismo aroma, sin ir más lejos un Flor de Pingus 2003 que abrimos hace unos meses, le siguen una fruta roja algo dulzona, notas florales, pasando a hojarasca y especias, una nariz muy sutil, pero llena de elegancia. Ya sólo quedaba la mejor parte, beberlo...Soberbio, gran armonía donde nada ni nadie quiere ser el protagonista principal, todos van a una, paso elegante y aterciopleado, delicado pero con esa personalidad que te deja sin aire, os aseguro que hasta la fecha el mejor tinto de la borgoña que he sentido y bebido, quede dicho que no son muchos, pero empiezo a tener un ligero bagaje, y eso me da alas para seguir descorchando.

Nota: En la fotografia aparecen otro borgoña y un burdeos, buenos vinos, pero jugaban en otra liga, además, he querido dedicar este post al vino que me ha hecho abrir los ojos ante tanta duda...Seguiremos descorchando y 
aprendiendo.

Nota2: Quede claro que antes de este tinto habíamos descorchado vinos muy interesantes que nos han ido empujando a seguir probando, pero éste Village ha sido de lo mejorcito por no decir el mejor borgoña tinto que he probado hasta ahora.

viernes, 27 de julio de 2012

Primeros pasos: Blancos de la Borgoña


Ayer tuvimos la oportunidad de probar y beber tres vinos de la Borgoña, en este caso tres blancos de la uva blanca por excelencia en esta región, la Chardonnay. Poco a poco nos vamos interesando más por este mundo vitivinícola tan complejo que es la Borgoña. Los tres vinos que descorchamos ayer eran de tres pueblos distintos, uno venido de tierra de tintos, Vosne-Romanée (Cote de Nuits) y los otros dos de lares donde la Chardonnay es la gran protagonista, Chassagne-Montrachet y Puligny-Montrachet (Cote de Beaune). 

El primero, elaborado por Méo Camuzet (Domaine Méo Camuzet - Vosne Roamnée), gran hacedor de tintos borgoñones, quiso plantar Chardonnay y algo de Pinot Blanc en lo alto de una colina donde el suelo no era muy propicio para plantar Pinot Noir y donde la clasificación administrativa era poco favorable, ya que tendría que embotellar con el apelativo Hautes-Cotes de Nuits. De este viñedo, Clos Saint-Philibert, sale Hautes-Cotes de Nuits Clos Saint-Philibert 2008, cítrico en nariz, apareciendo notas de piel de mandarina y limón, ligeros toques a levadura y masa de pan cruda. En boca es directo y muy marcado por una acidez sobresaliente, terminando con un toque amargo final.

Seguidamente, y con una media hora de decantación encima, llega éste básico de Jean Marc Boillot (Maison Jean Marc Boillot - Puligny Montrachet), Bourgogne Blanc 2010, más amable y fácil de beber que su antecesor, nariz expresiva y algo golosa, aromas a fruta blanca, flores secas y violetas. Paso en boca elegante, con buena acidez y posgusto medio, un vino sin complicaciones.

Y para terminar un "village", Chassagne-Montrachet 2009 de Michel Niellon, uno de los elaboradores top de esta zona. Decantado durante hora y media, y en copa seguia bastante cerrado. Notas a madera, sin ser protagonista, de fondo, bien integrada, su paso en boca lo mejor, opulencia y poderio, algo graso y mineral, bien equilibrado todo ello por una acidez muy viva que nos hace prever un largo y necesitado reposo en botella.

Quizás la marcada acidez, algo desbocada me atreveria a decir, del primer vino ha sido la única nota negativa, el resto muy alentador. El básico de Jean Marc Boillot nos ha parecido muy accesible y fácil de beber y entender, a demás va bien acompañado de un buen precio, sobre los 16€. El Village de Michel Niellon enorme, con mucho todavía por mostrar y que dada su juventud no hemos podido apreciar, aunque ahora mismo está bien para tomar y hacerte una idea de lo que es un Chassagne-Montrachet.

Seguiremos aprendiendo.

Au revoir.