martes, 15 de febrero de 2011

En un lugar de La Mancha...

Antes de realizar esta cata no había tenido muchas experiencias con vinos de La Mancha y tenía la percepción de que con la climatología que hay en la zona toda la uva estaba destinada a grandes producciones, pero estaba equivocado. Existe una pequeña bodega donde Samuel Cano elabora los vinos naturales Patio. Los vinos naturales son vinos en los que el hombre interviene en lo mínimo posible en su elaboración y en los que el autor es el responsable de todos los procesos y decisiones. Se usan métodos tradicionales, ancestrales y se respetan todos los ciclos naturales para obtener un mayor reflejo del terruño en el vino. Y sin más dilación vamos a empezar con los vinos.

El primer vino que catamos fue el Patio Joven 2009. Como su nombre nos indica es el vino más joven de la bodega, tiene una crianza de 5 meses y un coupage de tempranillo, syrah, airén y graciano. En su elaboración destaca una maceración carbónica parcial ya que parte de los racimos son introducidos sin despalillar. Es un vino brillante de color rojo picota oscuro, en nariz desprende mucha fruta, ciruelas, fresa, frambuesa, violeta y herbáceos. En boca es goloso, fresco y se notan mucho los frutos rojos. De hecho después de de una entrada suave hace una explosión y es pura fruta (como se nota esa maceración carbónica). Los 5 meses de crianza le dan un poco de estructura y en combinación con la fruta lo hacen un vino divertido de beber. Es el acompañante ideal para una comida desenfadada como una barbacoa o unas tortillas con embutidos.

A continuación seguimos con el Patio Ensamblaje 2008. Este vino está elaborado con un ensamblaje de syrah, tempranillo, petit verdot y graciano y ha permanecido 10 meses en barricas de roble francés y americano. De color rojo picota, presenta aromas a fruta más madura como ciruela negra, higos y asoma la crianza con notas a madera, torrefactos y balsámicos. En boca es amplio, con volumen y los taninos marcados. Es una lástima que no tuviéramos más tiempo para oxigenarlo ya que estos vinos naturales evolucionan mucho en contacto con el oxígeno y los aromas varían.

Para terminar con los tintos descorchamos el Patio Selección 2008. este vino está elaborado con la mejor selección de uvas syrah y petit verdot del pago y tiene una crianza de 11 meses en barricas de roble francés. En un principio se presentó cerrado y tuvimos que oxigenarlo un poco en copa hasta que empezaron a salir los aromas a fruta negra madura, olivada, especies, torrefactos. En boca es amplio como su hermano menor, de final ligeramente amargo y con los taninos más marcados lo que denota que aún se puede pulir un poco más en botella. Sin duda el vino con mayor complejidad de los catados hasta el momento.

El último vino catado fue el Patio Blanco 2008. Al principio me extrañó un poco que acabáramos con un blanco pero sólo observarlo en la copa ya se ve que no es un blanco convencional. Este vino tan particular tiene una crianza de 8-9 meses en barrica, está elaborado con airén y ha macerado durante 11 días con los pellejos de la uva. Lo primero que te sorprende es el color tan dorado subido que tiene que se va convirtiendo en marrón a medida que pasa el tiempo. Es un vino untuoso con notas a cola, jerez, orejones, pegamento, manzana muy madura. En boca es graso, opulento, de trago largo y con un punto de acidez muy correcto. Es un vino muy recomendable por lo diferente que es de todos los vinos blancos probados hasta el momento y por todo lo que ha conseguido que exprese una uva como la airén.

Y hasta aquí mi primera experiencia con los vinos naturales a los que a partir de ahora voy a seguir más de cerca.

martes, 18 de enero de 2011

Terruño en estado puro




Entrados ya en el nuevo año, nos juntamos para celebrarlo como más nos gusta, sentados en una mesa y disfrutar de buenos vinos y de una deliciosa comida, un binomio, vino y comida, perfecto, que no lo sería tanto sin una excelente compañía con quien compartir dichos placeres.

Cuatro vinos fueron los escogidos, y una serie de delicatessen acompañaron a cada uno de ellos de forma espectacular.
Empezamos a abrir boca con unas burbujas alemanas, un Sekt de Barzen, pero esta vez no de Riesling sino de Pinot Noir, Spätburgunder Rosé Sekt Brut 2009, un rosado delicioso, elegante y cautivador, refrescante forma de dar la bienvenida a éste 2011 recién llegado.


Ya sentados en la mesa, seguimos con un blanco de la Borgoña (Mâcon), Domaine Guffens-Heynen Pouilly-Fuissé "La Roche" 2004. Decantado una hora antes, nos muestra inicialmente aromas a humedad y sotobosque, le cuesta mostrar su cartas. Seguimos moviendo la copa y van apareciendo nuevos matices: amielados, frutos secos, fondos tostados y vainillas. Todos estos aromas muy de fondo, ya que todavía persiste, y de que manera, éste aroma a sotobosque que no deja entrever mucha cosa más. La verdad es que la nariz de éste blanco me ha dejado un poco desencajado. En boca se deja notar más su paso por barrica, acidez bastante presente, final largo con toques minerales. No me ha terminado de convencer éste Chardonnay, una nariz algo descompensada y una boca algo falta de todo, esperaba mucho más, y más después de haber probado otros vinos de la misma zona que me dieron unas sensaciones completamente distintas y porsupuesto más afines a mis papilas.
Pasamos a un vino de las antípodas, desconocía por completo la existencia de ésta bodega, había oído hablar maravillas de la Shiraz australiana en general, pero sobre todo la de la zona de Barossa Valley y McLaren Valley (sud de Australia) en particular.
David Powell es el propietario y enólogo de la bodega Torbreck Vintners, fundada en 1994, empezó a cosechar éxitos bastante temprano gracias a la compra de viñedo muy viejo, de donde obtuvo uvas de la mayor calidad de la región, a ello se le suma el trabajo con bajos rendimientos y una "obsesión" por mostrar el terroir en sus vinos.

El elegido fue The Factor 2004, un Shiraz 100%. Decantado dos horas antes...Aún recuerdo el momento en que doblé el lomo para coger el decantador que había dejado en el suelo de la terraza, los aromas concentrados de ese vino entraron por mis fosas nasales dejándome atónito, y porque no decirlo, ¡¡alucionado!! No podía ser, al aire libre y sin acercarme apenas el decantador a la nariz ya había podido sentir toda esa potencia. Raudo y veloz me voy hacia el comedor para servir el vino en las copas compradas expresamente para la ocasión, unas Riedel Shiraz. Mientras voy sirviendo el vino va mostrando sus bazas, su color picota impenetrable va dejando rastro en la copa en cada vaivén, lágrima densa y bien marcada. Ahora llega el momento de acercarnos la copa a la "napia", qué momento, os aseguro que es la primera vez que mis narinas respiran tal concentración de aromas, en el comedor se hace un silencio que rápidamente se rompe con un UAAAAAAAAAAAAAAAALAAAAAAAAAA únanime, los ojos se nos salen de la órbita, qué nariz: Balsámicos en forma de eucalipto, fruta negra madura, olivada negra, confitura, toffe, regaliz, caja de puros, cuero, pimienta negra, mina de lápiz, tostados...Cada uno de estos aromas bien marcados y a su debido tiempo, como si de un desfile se tratara, menudo chorro de sensaciones, cada vez que movías la copa aparecía uno nuevo, qué disfrute, exuberante. Llegados a éste climax de aromas, nos quedaba el deleite final, arrimar la copa y echarle un buen trago. Toda esa potencia aromática se percibe en su totalidad en boca, envolvente, se puede masticar, estructurado, complejo, sabroso, explosión frutal en el retro, ahumados, trago larguisimo y con ligeros toques amargos que le dan al vino un final de traca, puro terroir, ¡salvaje! De lo mejor que he probado nunca, lástima su elevado precio, pero es de esos vinos que no os podéis perder, os lo aseguro.


Pasamos al tercer y último vino, un Barolo, Roberto Voerzio Cerequio 2000. Uno de los productores más representativos de la esencia de la tradición del Barolo y su modernización. Cerequio, terruño ubicado en su pueblo natal de La Morra, es uno de los seis pagos donde Roberto Voerzio elabora Barolos (Brunate, Cerequio, La Serra, Capalot, Sarmassa y Roche dell'Anunziata Torriglione). No cabe duda que la principal característica que encontramos en sus vinos es la verdadera esencia del terruño, y ésta ha sido uno de las principales motivos por lo que nos hemos decidido por éste vino. Decantado unas 3 horas, se muestra aún muy hermético, aromas a fruta roja y negra, especias, cueros y fondos ahumados, de momento poca cosa más podemos sacarle a éste morlaco. Le damos algo más de tiempo mientras preparamos el siguiente tentenpié. De vuelta a por el Barolo, notamos unos balsámicos bastante marcados acompañados de notas a regaliz. En boca es todo potencia, taninos elegantes pero aún por pulir, estructurado y de trago largo y persistente. Tenemos la sensación de no haber podido "entender" del todo éste vinazo, probablemente necesitara más aireado para poder apreciar toda su complejidad, que la tiene. Lo seguiremos intentando, tengo ganas de seguir conociendo estos vinos y la "joya" que los hace posibles, la Nebbiolo.

Para acompañar debidamente cada uno de estos vinos, fuimos incorporando una serie de quesos y ahumados, escogidos para la ocasión. Como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo alguna muestra. No puedo terminar éste post sin antes agradecer a mi gran amigo y compañero de fatiga, Jordi Castelló, por TODO lo hecho por llevar a cabo esta gran cata y por mucho más...

Salut.

lunes, 3 de enero de 2011

Bodega Itsasmendi.


Como cada año por estas fechas navideñas, empaquetamos lo indispensable y enfilamos carretera dirección Galdakao (Vizcaya), pueblo ubicado dentro del valle del bajo Ibaizabal, en las faldas de la Sierra del Ganguren, bien comunicado y muy cercano a diversas bodegas txakolineras.
Mis primeros contactos con el Txakolí habían sido siempre para acompañar los típicos pintxos del Casco Viejo de Bilbao, y tengo que decir que terminaba el "poteo" con una buena dosis de acidez de estomago. Cómo imaginaba, Txakolí hay mucho y de diferentes calidades, y como suelo tomarlo sólo cuando voy al País Vasco, desconozco bastante todo lo referente a éste vino. Esto no podía quedar así, ganas tenía yo de tomar buen Txakolí, y que mejor manera de hacerlo que visitar y ver de primera mano cómo y dónde se elabora éste vino.
En términos generales podríamos describir el Txakolí como un vino ligero, fresco y con un punto de acidez. Con el paso del tiempo algunos bodegueros han empezado a evolucionar sobre éste planteamiento inicial, apostando por unos vinos con mayor carga frutal y aportando "aire nuevo" en la elaboración.
Una de estas bodegas que han modernizado y evolucionado la imagen del Txakolí es Bodegas Itsasmendi, ubicada actualmente en Gernika, nace en 1994 en Muskiz, junto a 1ha. de viñedo. A día de hoy ya cuenta con 30ha. de viñedo (es la bodega con más extensión de viñedo propio dentro de la denominación Bizkaiko Txakolina) disperso por la orografía de Vizcaya.

Elaboran tres vinos:


Txakolí Itsasmendi: Un vino joven hecho en su totalidad de la variedad Ondarrabi Zuri, nada que ver con lo probado anteriormente en mis tardes de "poteo", emana franqueza y elegancia por los cuatro costados, frutal (manzana verde) y floral en nariz, un paso en boca cítrico y con un toque de acidez final que le aporta una frescura sensacional.
Itsasmendi nº7: Madurado durante doce meses sobre sus porpias lías en el depósito que da nombre al vino, aportándole el mismo una mayor estructura y complejidad. Sólo se elabora en años especiales, siempre y cuando la calidad de la uva sea la apropiada para poder elaborar éste vino tan personal. En su coupage radica también parte de la personalidad de éste vino, una pequeña cantidad de Riesling acompaña a la autóctona Ondarrabi Zuri. Aritz, uno de los ocho socios de la bodega y el encargado de acompañarnos durante la visita, nos comenta mientras catamos éste vino que en edad joven son los aromas de la "Zuri" los que salen a la palestra, y que con unos años más encima la Riesling es la que toma las riendas, doy fe de ello. Descorchamos un 2009, una nariz con aromas cítricos y florales daba paso a un trago fresco y acompañado de una acidez bien compensada. Pero cuando abrimos un 2006, el vino era otro, la Riesling había evolucionado y nos aportaba esos aromas característicos de hidrocarburos, amielados y fruta madura, pero sin perder en ningún momento el carácter y el frescor típico del Txakolí, todo ello gracias a la "Zuri". Un paso en boca más complejo, largo y una acidez algo más punzante, lo hacen, a mi manera de ver, un vino mucho más estructurado y con más matices que el joven 2009. ¡Camaleónico!

Itsasmendi Vendimia Tardía: Éste ha sido el primer Txakolí de Vendimia Tardía del mercado, un vino dónde la uva Ondarrabi Zuri se ha dejado madurar más de lo habitual aportando una mayor concentración de azúcar.
Probamos también dos añadas, 2009, mucho mas fresco y con una carácter varietal más marcado y 2006, más evolucionado, se dejan entrever las notas aportadas por la acción de la botrytis, pegamento "imedio", piel de naranja, frutos secos...Una forma diferente de tomar Txakolí, ¡tenéis que probarlo!



Terminada la visita, nos dirigimos al Remenetxe, un restaurante que dista a 2 minutos de la bodega. Después de una cata de bandera, teníamos que continuar con con la buena línea, y sin duda alguna lo logramos.
Para empezar el Sumiller nos deja encima de la mesa la carta de vinos, que digo la carta, la enciclopedia "Larousse" de los vinos, empezamos bien. Nos decidimos por un Predicador 2005, que nos decantó posteriormente.

Estos fueron los platos elegidos:

Pudding de langostinos con salsa vinagreta
Alcahofas en su salsa con jamón
Solomillo a la trufa con salsa de oporto y nido de cigüeña y setas

y

Confit de pato con salsa de oporto

De postre, Jon Andoni, el Sumiller, me recomendó un vino dulce de Málaga, Ariyanas David Tinto Dulce 2009 de las Bodegas Bentomiz, 100% Merlot, intensos frutos del bosque, floral y dejes a regaliz, sabroso y largo, todo un caramelo y una forma muy dulce de terminar el día.

martes, 28 de diciembre de 2010

Maridaje invernal, de las habitas al jabalí

Una semana entes de Navidad, como antesala a las fiestas en las que estamos inmersos, nos reunimos unos cuantos amigos para realizar uno de esos festivales gastronómicos a los que últimamente nos estamos abonando. Y ya sabéis, cuando juntas amigos a los que les apasiona el buen comer y los vinos delante de un maridaje, la juerga está asegurada.

Para entrar en calor y recuperarnos del intenso frío que hacía empezamos con un aperitivo a base de camembert rebozado con mermelada de arándanos, tostaditas con paté de sardina venido de Portugal y salmón noruego. El elegido para amenizar esta bienvenida de contrastes fue un cava rosado que ya he utilizado en algunos aperitivos y que siempre ha estado a la altura. Un Agustí Torelló Rosado Brut Reserva elaborado con la variedad de uva Trepat. Es un cava de color rosado pálido y burbuja fina, con aromas a frambuesas, levaduras y fresas. En boca el cabónico está muy bien integrado, se presenta fresco y con un paso muy agradable. De los cavas rosados más buenos que recuerdo y muy adecuado para este tipo de aperitivos pero no le encuentro otras parejas de baile.

Una vez ya ubicados en la mesa empezamos con un Ensalada de habitas con gambas, crujiente de jamón y reducción de soja. Maridar este plato se presentaba una tarea difícil porque no hay muchos vinos que casen con la oxidación de las habitas y con el salado y a la vez dulce de la soja pero creo que lo hicimos a la perfección. El vino en cuestión fue un Val de Sil 2008 de la DO Valdeorras elaborado con la variedad de uva Godello. De color amarillo pajizo con reflejos verdosos y brillantes en nariz presenta aromas a fruta blanca madura (per y manzana), flores y cierta mineralidad. en boca es fresco, poderoso, de trago medio y con una acidez muy correcta. No lo había probado hasta la fecha y me gustó mucho.

Llegados a este punto tocaba el plato estrella de la jornada. Era una tarea difícil sorprender a los experimentado comensales, pero el tiempo libre que tenía los días anteriores al evento jugaba a mi favor y pudimos peinar la Boqueria en busca del manjar. Queríamos hacer algo que pegara con un tinto potente y que fuera elaborado. Mientras paseábamos por el mercado y nos deleitábamos con las materias primas y las rarezas que hay, encontramos una parada dedicada exclusivamente a la caza y pensé, ésta es la nuestra! Después de dejarnos aconsejar por la mujer que la regentaba y sopesar qué animalito nos llevaríamos a casa, descartamos la liebre y el ciervo y nos decantamos por el javalí para cocinar un Civet. El Civet de jabalí es un plato que no es muy complicado de hacer pero requiere una maceración de un mínimo de 36 horas y mucha paciencia en su elaboración, pero si se es amante de las carnes fuertes vale mucho la pena. Para maridar tal preciada vianda escogí un clásico de la DO Toro, un Pintia 2007. Es un vino elaborado con tinta de toro y que ha envejecido 14 meses en barrica de roble francés y americano. Lo descorchamos dos horas antes para que expresara todo su poderío y así fue. De color picota intenso con ribete violáceo, capa alta en anriz presenta aromas a frutos rojos, vainilla, torrefactos y balsámicos. En boca es potente, con un punto de acidez, de trago largo y con taninos marcados. Le falta botella para estar en su plenitud aunque es mucho más bebible a su temprana edad que anteriores añadas. Sin duda nos encontramos ante un vino con un futuro prometedor.

Como colofón y como excusa perfecta paraprobar el último vino servimos un Helado de vainilla con lecho caliente de frutas silvestres y caramelo. Cada bocado de este exquisito postre era un contradte entre dulce/ácido y frío/caliente. Para acompañarlo tomamos un vino tinto dulce de la DO Alella, el Dolç Mataró 2007. Dentro de una botella preciosa se esconde un vino elaborado con uva sobremadurada de la variedad Mataró (Monastrell en otras regiones) y con un paso por barrica de dos meses. De capa alta, color cereza oscuro en nariz presenta aromas muy intensos de ciruela madura, grosella negra y olivada. En boca tiene una entrada suave, postgusto largo y un equilibrio muy marcado entre dulzor y acidez. Fue una grata sorpresa ya que los pocos vinos tintos dulces que había probado hasta la fecha se me habían hecho un poco empalagosos y éste entró muy bien.

Y hasta aquí nuestro pequeño homenaje aunque no quiero terminar estas líneas sin agradecer toda la ayuda que me brindo mi mujer en la elaboración de los platos ni los consejos que me dio Oscar Gallifa en la elección de los vino.

Feliz año 2011!!!




miércoles, 22 de diciembre de 2010

Burbujas de Recaredo



Quien más quien menos, en el puente de la constitución, estuvo afectado por la huelga salvaje de los controladores aéreos, nosotros nos quedamos en tierra y con las ganas de visitar la capital del país vecino, Lisboa. Casi dos días me duró el cabreo, pero estaba claro que algo tenía que hacer al respecto para sacarme la mala leche que llevaba encima, y me puse manos a la obra. Después de indagar por diferentes zonas vinícolas de Cataluña, el dedo terminó apuntando sobre el epicentro elaborador de Cava en Cataluña, Sant Sadurní de Noia. El siguiente paso era escoger qué bodega podíamos visitar, tarea algo complicada a sabiendas de las casi 80 bodegas que envuelven el pueblo. Finalmente la elegida fue Recaredo, acertada decisión.

El Martes 7 de Diciembre por la mañana estábamos puntuales en Recaredo, allí estaba esperándonos Carles, nieto del fundador de la bodega. Iniciamos la visita bajando unas escaleras que nos llevaba directamente a las cavas subterraneas y dónde hicimos la primera parada, en frente de una serie de fotografias, una de ellas en blanco y negro datada de 1944, donde salía su abuelo, Josep Mata Capellades degüellando una botella de cava. En un tamaño mucho más grande y ésta sí en color, una visión aérea de sus viñedos: 46ha. de viña propia repartidas entre las variedades blancas, Macabeo, Xarel.lo, Parellada y las tintas Ull de Llebre y Cabernet Sauvignon. A continuación pudimos ver cómo hacen el degüelle de las botellas, hecho de forma artesanal por dos Maestros, una profesión que con los años ha ido desapareciendo, las grandes bodegas han pasado éste trabajo a la maquinaria, ya que el número de botellas degüelladas a la hora es infinitamente superior a la lograda por unas manos maestras (unas 250/h). Recaredo es de las pocas que se resisten a la mecanización de éste proceso, ya que los resultados obtenidos con el sistema artesanal es altamente más satisfactorio.

Llegamos ya casi al final de visita, pero no podemos irnos sin antes pasar por el rincón donde se encuentra la joya de la bodega, Turó d'en Mota. Allí duermen todas la añadas desde la 2001, siguiente en salir al mercado, ya que la 2000 hace muy poco que ha salido a la luz.
Terminamos la visita disfrutando de un Brut de Bruts 2003, una añada algo complicada por las altas temperaturas, pero un resultado final excepcional:
Excelente espumoso elaborado con las viñas más viejas de Macabeo y Xarel.lo, paso en boca elegante, notas cítricas algo maduras en el postgusto, burbuja perfectamente integrada, chapeau!

Un lujo poder contar con las explicaciones de Carles, hemos podido ver de primera mano el trabajo artesanal que dedica ésta bodega en cada botella y en cada m2 de viña. Qué duda cabe que estas navidades correran burbujas de Recaredo por mi copa.

Cómo el hambre ya empezaba a apretar un poco, nos dirigimos al restaurante La Cava d'en Sergi, donde nos esperaba un suculento menú, a destacar, y mucho, las patatas enmascaradas y el bacalao.

Mientras decidimos el menú nos sirvieron una copa de cava y una Crema de lentejas con espuma de queso fresco.


Empezamos con tres entrantes:

Huevos estrellados con ceps.
Ensalada de jamón de bellota.
Patatas enmascaradas con butifarra negra y huevos de codorniz.


Seguimos con tres segundos:


Rape con salsa gorgonzola.
Filete de cordero con foie y salsa de Oporto.
Bacalao con emulsión de ajetes, crujiente de alcachofas y butifarra negra.



Para bajar esta comilona, elegimos dos postres:

Raviolis de yogurt con sopa de manzana verde.
Coulant con helado de vainilla.




Todo el menú debidamente regado con dos botellas de Embruix 2007, precioso color púrpura, intensa expresividad frutal, soberbia amplitud y mineralidad en boca.

Aquí termina nuestro martes de puente, una buena forma de olvidar el mal trago que nos hicieron pasar, a mucha gente, esa gentuza llamados controladores aéreos.

Aprovecho para desearos a tod@s felices fiestas, ¡brindo por ello!

Salut.