Empezamos con unos entrantes a base de champiñones guisados, pastel-suflé de jamón/queso y ensaladas de frutas y mozzarela capresse. Para acompañar estos entrantes nos decantamos por dos vinos

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ncos muy diferentes per muy acertados ambos. Un
Castellroig Xarel·lo 2010, un vino de Penedès elaborado con Xarel·lo y con 6 meses de crianza en sus lías. Un vino blanco límpido, con notas a fruta blanca, herbáceos y de trago largo. Es un vino fresco pero sorprende por su volumen. El segundo fue un
Wittmann Trocken 2006, un riesling seco de color dorado subido, denso, notas muy intensas a mineral y cítricos. En boca es fresco, persistente y con la acidez caracterísitica de esta variedad.

Entrados en calor le tocó el turno a la carne. Probamos tres cortes distintos, el Bife de Chorizo, la Colita de Cuadril y la Picaña. Los tres cocinados al momento en las brasas de carbón procedente de Argentina y en el mismo orden en el que los he citado. Para acompañar una salsa criolla hecha a base de vegetales y el ya famoso chimichurri. Con lo gustosa que era la carne no hubiera hecho falta condimentarlo con salsa pero cabe decir que la combinación resultó espectacular. Encontré delicioso el Bife tanto por su ternura como por su gusto y pondría en un segundo eslabón al resto de cortes

ya que eran un poco más grasos (recordaban al asado de tira) y a mí no me tiran tanto. Tal manjar merecía un vino acorde a la calidad de la carne y nos decantamos por un Priorat con nombre y apellidos,
Gratavinum GV5 2006. Un vino elaborado con Cariñena, Garnacha, Syrah y Cavernet Sauvignon y con una crianza de 10 meses. Se trata de un vino elaborado de viñas con rendimientos bajos y que no ha sido estabilizado ni clarificado. Un vino opaco de aquellos que tinta la copa, con aromas a fruta madura, licorella, cacao... de Gratallops en toda regla. En boca es carnoso, potente, persistente y con los taninos todavía bastante marcados. Todavía le falta pulirse un poco en botella y por eso guardamos la tercera botella para dentro de unos añitos.

Para terminar tomamos una deliciosa Coca de San Juan y para ayudar a digerir las viandas que nos metimos entre pecho y espalda hicimos una cata de gintonics. Cada pareja traía su ginebra, sus tónicas y los múltiples condimentos. Éstos son los gintonics que probamos:

Laura y Jordi se decantaron por una ginebra de microdestilería, Sacred Gin + Fever Tree con hielos hechos a base de infusión de cardamomo y enebro. Se trata de una ginebra seca que con la intensidad aromática del cardamomo y del enebro ligaba muy bien e invitaba a beber más.

Esther y yo hicimos el cóctel más famosos de la familia de los fizz, el
Gin Fizz. Para ello utilizamos ginebra Tanqueray, soda Fever Tree y limón recién exprimido. Una opción perfecta para los que no les gusta el amargor de la tónica, muy refrescante y elegante.

Teresa y Pep optaron por la ginebra Tann's + tónica Boylan condimentado con piel de limón y cerezas. Un original combinado a base de una ginebra realizada en Catalunya y una tónica que a mi gusto le daba demasiado gusto de cola al gintonic. Habrá que probarlo con una tónica más neutra.

Para finalizar, Eli y Nacho nos deleitaron con la ginebra francesa
G'Vine Floraison + tónica Fever Tree condimentado con piel de lima y uva blanca. Fue el combinado más diferente al tratarse de una ginebra muy aromática (a plátano) y el que gusto más entre el sector femenino.
Y hasta aquí nuestra inaguración de los homenajes veraniegos...