domingo, 28 de noviembre de 2010

Entre viñedos por el Bages


Desde que tenemos retoños correteando por casa los fines de semana empiezan los sábados muy temprano por la mañana y siempre hay que tener un plan para que los niños se cansen y no descarguen toda su energía en nuestro pisito. Ya hace unos meses que hemos empezado a visitar alguna bodega y creo que es una actividad perfecta para hacer en familia.

Fue un sábado de noviembre cuando todavía no había llegado el frío invernal que decidimos ir a visitar las Bodegas Masies d’Avinyó en Santa Maria d’Horta d’Avinyó. En esta bodega es donde se elaboran los vinos Abadal y los Roqueta no conocidos por mí, famosos por su “vi ranci” y por el moscatel. Están situadas en el corazón de la comarca del Bages y pertenecen a la DO de Pla de Bages. Ésta es una zona ideal para el cultivo de la vid, de hecho se dice que el nombre de Bages procede de Baco, el Dios del vino. Una de las cosas que más me atrajo de estos elaboradores es la apuesta que han hecho por la recuperación de las variedades autóctonas y que nos ha permitido conocer la variedad blanca picapoll.

La visita la empezamos con la Masía Roqueta (S. XII). Esta masía siempre ha pertenecido a la familia Roqueta y ha mantenido el nombre debido a que hasta el día de hoy se sigue la Ley de Sucesión Catalana (el hijo es el heredero). Cómo curiosidad el nombre del heredero siempre se ha ido alternando entre Ramon y Valentí. En el sótano de la masía y a modo de museo, se encuentran las antiguas bodegas donde se elaboraba el vino desde 1898. En ellas encontramos todo tipo de utensilios que se utilizaban para vinificar antiguamente y por su buena conservación te puedes trasladar de manera muy fácil a la vida de payés de hace más de un siglo. Muy recomendable también la visita de la colección privada dedicada al transporte con carruajes y antiguos camiones que se utilizaban para la elaboración del vino.

Después de un paseo por los viñedos y rodeados de vegetación con los tonos marrones y ocres del otoño nos dispusimos a visitar la bodega actual y a catar algunos de sus vinos.

El primer vino que catamos fue el Abadal Picapoll 2009 elaborado al 100% con esta uva autóctona. De de color amarillo pajizo, en nariz nos vienen aromas frutales como la piña o la naranja y más tarde aparece un fondo floral. En boca es fresco, con una acidez equilibrada y muy fácil de beber. Encuentro que es un vino con una RCP excelente y una alternativa perfecta a los típicos verdejos que encontramos por todas partes y que me empiezan a cansar (aunque de vez en cuando hay alguna excepción).

Seguimos con el Abadal Rosat 2009 elaborado con un 90% de Cavernet Sauvignon i un 10% de Sumoll (variedad poco conocida y de difícil cultivo que aporta acidez y aromas a flores azules y vegetales). De color rosa intenso y brillante con notas de frutos rojos, fresas, confitería y “palote fresa”. En boca se presenta muy goloso y de paso suave. He de reconocer que la golosina de este vino me sorprendió y aunque no me gustan mucho los rosados éste tiene algo especial que hará que repita.

Empezamos la cata de los tintos con el joven de la bodega, el Abadal Cabernet Franc Tempranillo 2009. Con un 60% i 40% respectivamente y con 4 meses en barrica. De color rojo picota, de capa media y aromas a frutos rojos, lácteos y un fondo de madera. En boca tiene una entrada ligera y es poco persistente. Creo que es un vino que no pasará a la historia pero bastante adecuado para una barbacoa o un “pa amb tomàquet”.

Por último descorchamos el Abadal 5 Merlot 2006. Éste es un vino elaborado al 100% con la variedad merlot procedente de 5 parcelas distintas de la finca. De color rojo picota y de capa media-alta en nariz se presenta complejo con aromas a frutos negros, balsámicos y cacao. En boca se muestra potente, tánico en la medida justa y persistente. Sin duda fue el vino que más gusto de los que catamos en la bodega.


Además de los vinos tintos catados en la bodega me hice con un Abadal Criança 2007, un Abadal Reserva 2003, y el conocido Abadal 3.9 2006 así que si alguien pone el Abadal Selecció ya tenemos la cata completa montada ;)

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Un domingo cualquiera



Cómo no, cada vez que nos juntamos para hacer barbacoa, una buena carne y un buen vino son el epicentro de la reunión. Esta vez los protagonistas eran cuatro chuletones venidos de tierras vascas y un poderoso vino capaz de enfrentarse a tan sabrosa carne y no achicarse en ningún momento: CADAC 2005 de bodegas Martí Faixó.

Empezamos con un pica pica a base de escalibada, alcachofas a la brasa y unas chistorras. Para acompañar los entrantes, dos blancos: Espelt Vailet 2009 (garnacha y macabeu) y Gessamí 2009 (muscat de Fontignan, muscat de Alejandría y cabernet blanc). El primero fresco, cítrico y con marcadas sensaciones minerales, acompañó muy bien la escalibada y las chistorras. Las alcachofas, siempre difíciles de acompañar, vínicamente hablando, decidimos echarle un Penedés blanco, esas notas a flor blanca y fruta madura con un paso en boca ligeramente dulce, fueron buenos aliados.



Seguido de los blancos, un tinto de pies a cabeza, de una bodega que me enamora y una tierra donde la garnacha es la variedad por excelencia, Veratón de Alto Moncayo: Una fruta negra madura que encandila, floral (violetas), balsámicos, su reposo en barrica francesa no ha hecho más que ensalzar esta nariz tan expresiva con aromas a finos tostados y especias; para terminar el disfrute nos deleita con un paso en boca sabroso, elegante y envolvente, sin aristas, tanino perfectamente integrado, una garnacha para enmarcar.

Llegados a éste "clímax" vínico, decidimos poner los chuletones a la brasa y servirnos ya el CADAC que teníamos decantado desde hacía ya un buen rato. Los aromas a reducción ya habían desaparecido dando paso a fruta negra madura, ligeros tostados, especias (nuez moscada) y dejes minerales. En boca se deja notar toda su potencia, contundente, marcada astringencia, retorna la fruta madura en el retro, final largo. Vino con potencial por delante todavía, su acidez algo elevada es un buen factor para mejorar en botella, esa astringencia tan presente aún, agradecerá un tiempo de reposo en cristal para terminar de redondearse.

Llegamos al postre, unos Piononos coronan el centro de la mesa. Un Moscatel de Navarra sería el encargado de acompañar estos dulces típicos de Granada, Ochoa Moscatel 2009: Floral, uva madura, franco, buena carga de acidez que compensa a la perfección el dulzor de éste Moscatel y de los Piononos, una "golosina" de tan solo 50 cl. Excelente manera de terminar un Domingo cualquiera...

Nota: No todo fueron buenas sensaciones, uno de los tintos descorchados no gustó nada. Tengo que decir que es la tercera botella que abro de la misma añada en un intervalo de año y medio y todas me han dado lo mismo: Aromas a cuadra muy marcados (no se van ni aireando), cuero nuevo, pegamento "Imedio" y nada de fruta por ninguna parte. En boca más de lo mismo, vaya, un desastre...Me parece que la botella que me queda en la bodeguita irá directamente a la barrica del vinagre, una bonita manera de terminar sus días. El susodicho, un Mengoba Espanillo 2007.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Otra de Rieslings...

Una vez más nos reunimos 13 amantes del vino en el “enogaraje” más famoso de Sant Cugat con el objetivo de catar esos Rieslings del Mosel de Weinhaus Barzen que tanto nos apasionan. Guiados por Oscar, se trataba de probar la añada 2009 a la que tantas ganas le teníamos pero no nos quedamos ahí. Para ver cómo evolucionan en botella y comprobar cómo mejoran con el tiempo nos dispusimos a comparar esta nueva añada con la añada 2007, que tantas alegrías nos ha dado en anteriores catas. Catamos un total de 14 vinos (secos, Sekt, afrutados y dulces) aunque sólo vamos a describir las comparaciones de las añadas ya que el resto ya se han descrito en anteriores entradas. Los vinos catados fueron los siguientes:

Barzen Spätlese Trocken 2007 Empezamos por este riesling seco el cual se presentó con un color amarillo y con aromas cítricos, fruta madura, amielado, y cierta mineralidad de fondo. En boca al ser el primero nos sorprendió su acidez que contrarresta perfectamente con sus 7 g/l de azúcar. Un buen comienzo para acostumbrar el paladar a esos contrastes de dulce ácido tan característicos de los rieslings.

Barzen Spätlese Trocken 2009** Con el cambio de añada el vino presentaba el mismo tono pero los aromas fueron mucho más intensos. En nariz cítricos más frescos como piña o melocotón que dejaban más escondida la mineralidad. En boca una acidez muy fina. Se trata de un vino extremadamente joven o un bebé de placenta (en palabras de Oscar) pero que muestra síntomas de convertirse en un vinazo en unos años. Cabe destacar que este vino ha sido clasificado como un vino de extrema calidad por organismos alemanes y de ahí las dos estrellas que hay en la etiqueta.

Barzen Alte Reben Trocken 2007 Qué decir de nuestros admirados Alte Reben. Estos vinos proceden una parcela pequeña de viñas viejas que producen pocas bayas en cada racimo y transmiten toda la minerlaidad del terruño al vino. De color amarillo subido, en nariz se mostró algo más complejo que los anteriores con notas cítricas que recuerdan a la piel de naranja, mineral y azufre. En boca de trago más persistente y largo. Ya me hecho con algunas botellas porque este vino mejorará con el tiempo.

Barzen Alte Reben Trocken 2009 Nos encontramos delante de otro vino demasiado joven pero que apunta muy buenas maneras. De color igual que su antecesor, en nariz fruta más ácida como manzana verde, naranja exprimida y mineral de fondo. En boca destaca su explosión de acidez y una ligera sensación a gas muy fino.

Barzen Spätlese Feinherb 2007 Empezamos con los afrutados que tanto me gusta combinar con la comida japonesa. De color amarillo dorado, cierta untuosidad, cítricos, piña madura y mineral. En boca el trago es largo y perfecta armonía de los 17 g de azúcar residual con la acidez.

Barzen Spätlese Feinherb 2009** Como en los casos anteriores la añada 2009 se presenta con una intensidad superior y con aromas de fruta más fresca, mineral, flores blancas y una acidez en boca más pronunciada.

Barzen Alte Reben Feinherb 2007 Qué mejor para acabar con las comparaciones que hacerlo con mi riesling preferido. De color amarillo dorado, en nariz es más complejo con notas de cítricos, miel, mineral y un azufre más pronunciado. En boca es largo y goloso pero la acidez que tiene hace que no se noten los 17g/l de azúcar residual que contiene.

Barzen Alte Reben Feinherb 2009 Su hermano joven se presenta con una nariz de fruta madura, toques de mineral e incluso alguien le encontró algodón de azúcar (barbapapá para algunos). En boca presenta el trago más largo de todos y una acidez muy fina. Otro vino al que le quedan unos cuantos años para mostrar todo su poderío.

Y aquí acaba la comparación de estas dos magníficas añadas. Personalmente son las dos únicas añadas que he probado y aunque a las dos les queda bastante tiempo de botella para expresar todo su potencial creo que con el paso de los años la 2009 puede superar a la 2007. Allí estaremos para comprobarlo…


miércoles, 20 de octubre de 2010

Tragos de Somontano



Hace ya casi un mes que Xavi Gutiérrez (All i Oli en la web de Verema) nos deleitó con una cata magistral de vinos de Somontano. La idea era dar a conocer algunos vinos y variedades desconocidas por la mayoría, y que por su limitada producción es muy difícil hacerse con una botella de estos vinos.

Empezamos con un blanco de Garnacha Blanca de viñas viejas, Osca Garnacha Blanca 2009. Ésta es la única bodega que elabora esta uva blanca en el Somontano. Por el color salta a la vista su juventud, amarillo claro con ribete casi transparente y con algún destello verdoso. Nariz muy expresiva y frutal, manzana, fruta madura (piña) y carmelo de fresa. Paso en boca elegante, fresco, untuoso, final con dejes metálicos y ligeramente amargo en el postgusto.
Un vino muy franco en todos los sentidos, fácil de beber y con la personalidad que le aporta la Garnacha Blanca, excelente RCP, ronda los 5€, si tenéis la oportunidad de haceros con una botella (o mejor varias) ni lo dudéis.

El segundo blanco de la cata es un monovarietal de la variedad Alcañón, Alodia Alcañón 2009. Una parte del mosto fermenta un breve espacio de tiempo en barricas nuevas de Roble Americano, el resto, fermentará en depósitos deacero inoxidable. A pesar de que existe alguna bodega que mantiene en propiedad algunas parcelas de esta uva, sólo Alodia elabora esta variedad casi desaparecida e ignorada mucho tiempo por su delicado cultivo, mantenimiento y poco rendimiento a la hora de producir vino. A la vista tiene una capa casi inapreciable, color amarillo muy pálido. En nariz se aprecian notas de fruta madura, flore blanca y hierba fresca. Su paso por barrica se deja notar en boca, para mi gusto demasiado, le aporta algo de cremosidad y sobretodo peso y amplitud, algo falto de fruta, quizás sin el aporte "maderil" éste vino carecería de estructura suficiente, una opinón muy personal, aunque creo esto fue comentado en la mesa por alguien más...9€, un precio muy razonable para poder probar ésta variedad tan escasa.

Pasamos a un rosado de la misma bodega, Alodia Parraleta 2009, otra variedad autóctona del Somontano. Ésta bodega elabora el único monovarietal rosado de Parraleta que existe actualmente en la comarca. Como el anterior, parte del mosto fermenta un tiempo en barrica de roble, realizando su crianza sobre sus propias lias, con constantes batonages durante un período aproximado de tres meses. El resto fermentará a muy baja temperatura en depósitos de acero.
Color fresa muy vivo y brillante. Nariz con poca intensidad de fruta, aparecen notas golosas a gominola y fondos a levadura. En boca poca cosa, acidez algo marcada, poca carga frutal y un final demasiado cálido para mi gusto. Un rosado que a la vista pintaba muy bien, pero en las formas ha fallado estrepitosamente, falto de frescura y sobretodo de aporte frutal. Su precio ronda los 8€...

Empezamos la ronda de tintos con un Syrah joven, Meler Syrah 2009. Color picota de capa alta, brillante y ribete amoratado. Nariz muy jovial, aromas a fruta negra, frutas del bosque, floral, tinta china y ligeras notas minerales. Boca potente y algo falto de fruta a sabiendas de su juventud y lo encontrado inicialmente en nariz, amplio y con un final algo amargo. Un vino correcto aunque me esperaba más expresividad en boca, su precio, 8€.

Pasamos ya a un tinto con crianza, Nunc Crianza 2006, elaborado con un coupage de las variedades tintas Merlot, Syrah y Cabernet Sauvignon. Color picota cubierto, limpio y brillante. Nariz muy expresiva y golosa, mermelada de fresa, fruta roja, higos, especias (clavo), fondos tostados y mina de lápiz. En boca la fruta y la madera estan perfectamente fusionados, especiado, cálido y con final largo. Un vino con una nariz muy expresiva y boca bien compensada por ese paso en barrica (6 meses). Su precio, unos 8€, excelente RCP, lo recomiendo.

Continuamos con un vino de autor de la misma bodega que el joven Syrah, Andrés Meler 2005, elaborado con las mejores uvas de Cabernet Sauvignon de su finca Las Almunietas, paso por barrica de roble francés y americano durante 12 meses. Es la única añada que han hecho de éste vino, cualificada como excelente por la D.O. Con esta carta de presentación todos estábamos deseosos de probarlo: Color picota de capa alta, lágrima densa. En nariz rápidamente muestra sus carta, fruta madura, lácticos, guindas en licor, olivada, pimiento asado, regaliz y ligeros tostados. Entrada potente, amplio, largo recorrido acompañado de un final con ciertos verdores. Interesante appuesta la que hace la bodega con éste monovarietal tan personal, su precio aproximado es de 22€, recomendable.


Con Sentif 2006, cerramos la cata de Somontano, un vino con una crianza de 13 meses en roble francés, un coupage de Garnacha, Merlot, Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Moristel, todas estas variedades realizan la fermentación por separado, tanto la alcohólica en depósitos de acero, como la maloláctica en barricas de roble. Éste vino es el único que produce la bodega, no hacen más de 15.000 botellas.
Bonito color picota de capa alta. Nariz algo cerrada inicialmente, le cuesta abrirse, aromas a sotobosque, a medida que vamos aireando el vino aparecen la fruta madura, lácticos, ahumados, especias y fondos tostados. En boca nos muestra todo su poderío, goloso, carnoso, amplio, vuelven la fruta negra en el retro que perdura en boca gracias a su largo recorrido. Su precio, 18,50€, en mi opinión los vale, me gustará seguir sus andaduras en próximas añadas, repetiré seguro.

Esto es todo, una cata muy didáctica y amena, no sólo hemos disfrutado catando estos vinos tan desconocidos por la mayoría, sino que también hemos aprendido con las explicaciones de Xavi: Moltes gràcies per la bona estona que ens has fet passar!!


Salut.



viernes, 1 de octubre de 2010

Noche de clásicos




Digamos que hasta el día que realizamos esta cata, yo y los Rioja
clásicos, no íbamos por el mismo camino, por eso, durante un tiempo y hasta la fecha los he ido arrinconando en el fondo de la bodega esperando a que algun día se me ocurriría que hacer con ellos. Ese día llegó, y como no, la organización del evento se llevó a cabo en el "enogaraje" más conocido de todo el Vallés, y cabe decir que mi gusto por estos clásicos ha mejordado sustancialmente a raíz de esta cata. Descorchamos, inicialmente, un total de 8 botellas de vino D.O Rioja, la mayoría sin saber en qué estado los encontraríamos, una incógnita a la qué rápido le dimos respuesta:

Empezamos con un Berberana Reserva 1980, a destacar su sorprendente nariz, torrefactos, café, cueros, toffe, aromas, que no decayeron en ningún momento, personalmente, junto con la añada del 94 de Monte Real Reserva, el vino con mejor nariz de la noche, empezamos bien.

Seguimos con un Cerro Añón Reserva 1988, aromas a laca muy presentes, regaliz cueros y tostados ligeros que rápidamente fueron perdiendo fuerza, quedándose el vino en poca cosa, tanto en nariz como en boca.

Llegados a éste punto descorchamos 5 añadas de Monte Real Reserva: 87 (dos botellas), 94, 98, 00 y 03. Las dos botellas del 87 estaban algo decrepitas, no había por dónde coger éste vino, por lo que no merece más comentario. Si hay que destacar una añada de entre las abiertas, sin duda, y diría que por mayoría absoluta, esta fue la del 94: A destacar esos finos terciarios, cuero, tostados, cremoso, fondos florales y una redondez en boca que dejan atónito, un vino con una elegancia superlativa y con gran personalidad, espectacular añada.

Otra añada a destacar, personalmente, fue la siguiente, 1998: Color teja, limpio, nariz de buena intensidad, lácticos, fondos tostados, especias, persistente y con una acidez aún bastante presente, no llega a la armonía y la redondez del anterior, pero viendo lo bien que evoluciona éste vino en botella, probablemente con algun año más encima casi seguro que se podría acercar, y mucho, a la añada del 94.

Para terminar ésta "vertical" de Monte Real Reserva, abrimos dos añadas más actuales, 2000 y 2003. Lógicamente nada que ver con los anteriores: Colores picota de capa media, con ribete ligeramente anaranjado, ya se perciben aromas a fruta roja madura, lácticos, tostados, especias...Paso en boca bastante frutal, sabroso, taninos aún por pulir, sobretodo en la añada 2003, buena acidez sin despuntar demasiado, lo que me hace pensar si tendrá la misma capacidad de guarda que sus antecesores, quizá éstas últimas añadas han tomado un estilo más moderno sin perder ese carácter clásico tan característico de los vinos de Rioja. Lo mejor será hacerse con algunas botellas de varias añadas, arrinconarlas en la bodega y volver a montar otra vertical en unos años para comprobarlo...

Para terminar la contienda riojana, abrimos un Contino Reserva 2001, otra historia, un cambio de registro total, podríamos decir en términos futbolísticos, que juega en otra liga: Color cereza de capa media, brillante, nariz muy intensa, fruta madura, notas especiadas, ligeros tostados, cueros, vainilla, café en grano, ahumados. En boca continua dejando huella, esa intensidad en nariz se denota y de qué manera en boca, redondo, amplio, sabroso, buen equilibrio entre la acidez y ese punto goloso, fruta madura en el retro y con un recorrido laaaaaargoooo. Una pequeña joya que ahora está increible, con unos años más encima puede estar de escándalo.

Pues aquí se acaba la cata de Riojas, y digo de Riojas, porque con la alegría que da el buen vino y la compañía, decidimos de forma unánime abrirnos dos MAGNUM de la bodega Clos Dominic, vinazos en toda regla, qué digo vinazos, verdaderas obras de arte, puro terroir, puro Priorat: Clos Dominic Vinyes Altes Selecció Ingrid 2007 y la joya de la corona de ésta bodega, Clos Dominc Vinyes Altes Selecció Andreu 2007, que queréis que os diga, para ponerse a llorar, menudo final de fiesta, ¡¡¡ de traca i mocador!!!

Como siempre, un placer compartir mesa y copa con todos vosotros, hasta la próxima.


Salut!